Hace varios años atrás cuando el suplemento Sí de Clarín nos ponía en la agenda que había fiesta del pop inglés en Blue Velvet, ahí en Bartolomé Mitre al mil, casi seguro que tocaba Loch Ness o Auge, la banda con la cual Lucho Cervi se ganó un lugar dentro del pop nacional de esa época. De todo eso hoy no queda casi nada, o muy poco. No hay más fiestas del pop inglés, las entradas no están más a 5 pesos, Loch Ness se separó y Auge también decidió abandonar la escena. Pero eso no fue razón suficiente para que Cervi deje de tocar, todo lo contrario, su carrera solista fue dejando simples, canciones, colaboraciones y un gran disco como lo fue Dramadisco.

Hoy, Lucho Cervi afina su guitarra de nuevo y tira a la cancha el flamente Impulso, un nuevo trabajo que nos muestra a un Lucho Cervi activo y con ganas de seguir creando melodías.



Las composiciones de Lucho Cervi siguen dentro de esa línea pop que Auge supo tener, el mismo pulso rockero e intensidad, pero además de respetar su ADN también se abrió un abanico mucho más amplio de sonidos y una poesía que juega al borde de lo confesional. Nos cuenta:

“Pasar de la banda a estar solo fue un cambio paulatino, porque al principio armé una banda llamada Luckylandia, me resistía a ser solista, no me gustaba la idea estética de llamarme por mi nombre. Me encanta la magia que tienen las bandas, sus nombres y la interacción que se produce con sus integrantes. La persona que me impulsó a este cambio fue Richard (Coleman) que inesperadamente me planteó la idea de ser solista llamándome Lucho Cervi. Al principio me costó muchísimo, pero luego acepte la propuesta”.

“Ha pasado mucho tiempo, si bien no hay una relación directa musicalmente con aquella época, el espíritu es el mismo. El de buscar un nuevo camino de acuerdo a lo que estoy sintiendo y pulsando en el momento de hacer canciones y grabar un disco. De alguna manera dejarse llevar por una sensación visceral e ir detrás de ese impulso. Por lo tanto la idea de jugar sigue intacta. Y el costado y la influencia inglesa creo que siempre está rondando en mis composiciones, tal vez en este disco de otra manera”, suma Cervi para referirse a su presente sin olvidar su pasado.

Después de Auge, para muchos, Lucho Cervi pasó a formar parte de la galería de los desaparecidos, al menos para los medios de comunicación, porque musicalmente siempre trató de sentirse activo. “Hubo un espacio entre la separación de Auge y la grabación de Dramadisco en la cual toqué bastante y tal vez no tuve la comunicación necesaria para informarlo. Solo quería tocar y atravesaba una época muy oscura a nivel personal. Luego de hacer unas presentaciones con Dramadisco, empecé a tocar menos en vivo y saque un EP llamado Chica Actriz en 2012 y De viaje hacia algún lugar en 2014, que solamente estaban en Bandcamp. Hoy todo este material ya se puede encontrar en todas las plataformas digitales”, cuenta Cervi.

El nuevo disco de Lucho Cervi y su carera solista parece mostrar desde su nombre, Impulso, ese toque que le faltaba para volver a las canchas, ese impulso para salir un poco del ostracismo autoimpuesto que lo tuvo alejado de la escena. Cervi expresa:

“Este disco es totalmente diferente, si bien la única conexión en algún lugar es el funky o la sensación de groove, Impulso es un disco mucho más conceptual y compacto. Tiene un sonido mas ochentoso, era algo que me debía y llegó el momento de hacerlo. Creo que en este disco se puede encontrar un beat más definido y marcado en las canciones. Un sonido más sintético y orgánico a la vez. Otra diferencia es que Dramadisco era una banda tocando y era un disco muy extenso, en este soy yo solo interactuando con todos los instrumentos y es un disco de una duración mínima”.

Impulso es un disco parejo, de sonidos claros y contundentes, de poesía muchas veces autorreferencial. Un disco donde se puede escuchar la clara influencia de bandas como Super Furry Animals y el rock inglés de los ’90, como también el clima del soul y el ritmo del funk, además de una clara y marcada influencia de un Gustavo Cerati en plano solista. “Tenía muchos bocetos de todo tipo, así que tuve que hacer una selección interminable de aquellas ideas. Era la primera vez que metía en el estudio a grabar sin tener las canciones terminadas, compuse, grabé, mezcle y produje al mismo tiempo. Se dio naturalmente ese Impulso de que a cada paso venía el siguiente sin saber cuál era, como si fuese un latido tras otro. Una de las definiciones de impulso sería el deseo que lleva a realizar algo de manera intempestiva y sin reflexión, y creo que este disco tiene mucho de eso. Si bien todo el disco está tocado y grabado por mí, tuve el placer de contar con algunos invitados como Vero Verdier en voces y coros, Agustin Della Croce y Gusz Zavala en teclados”.