Fotografía: Florencia Natalia

Sol Marianela es de esas rockeras distintas. Cantautora, punk y con un gran espíritu libertario, sus canciones tocaron las fibras de todos sus escuchas, y por esa razón logró posicionarse como una indiscutible referente del renovado y prometedor movimiento indie de Argentina.

Nacida en Villa Gesell, la compositora hizo su propio camino, desde chica, soñando con dedicarse de lleno a esa actividad que hoy ocupa el lugar más importante de su vida: la música.

En abril del 2014 editó su primer álbum oficial, Hasta Nunca, y desde entonces no necesitó más que ése disco para acercarse a un público que de a poco empezó a serle fiel. Es que las canciones de Sol Marianela recuperan la esencia del punk, esa grandiosa y eterna fascinación adolescente; pero esa esencia propia del espíritu del punk-rock se transfigura en sus composiciones, convirtiéndose en un contemporáneo híbrido musical en el cual hay momentos de folk y de pop, y en donde la sustancia del punk se presenta de manera intermitente.

La sinceridad de sus letras, la vitalidad de sus melodías y la nostalgia por la inevitable fugacidad de la juvenilia, dan como resultado un disco auténtico, fiel a las experiencias de su autora; un trabajo sobre la íntima libertad subjetiva que sutilmente se exterioriza entre acordes e imágenes existenciales, y en el que la cantante se enuncia como portadora de una visión: la suya, por encima de todo.

Estuvimos hablando con Sol Marianela, quien actualmente se encuentra en España. Nos contó sobre su experiencia allá, sus búsquedas, el indie español y muchas cosas más.
 

Hasta Nunca se editó en abril del año pasado. Todavía no se cumplió un año de su lanzamiento y, aun así, decidiste llevar tus canciones a otro país. ¿Qué te movilizó?

Lo de venir a España fue una cosa más vacacional, para visitar a mi padre y de paso hacer una mini gira, que terminó derivando en esta posibilidad de estancia permanente. Todavía no está muy definido mi futuro en ese aspecto, estamos viendo algunas cuestiones musicales respecto de sellos, reedición del disco y nueva formación de mi banda (o parte de ella). Si salen bien esas cosas me quedaré, y si no, volveré.

Soy consciente que no está bueno sacar un disco y mandarse a mudar. Eso me pesa, me da miedo. Pero también quiero aprovechar la posibilidad de estar en Europa y de que haya varios puntos favorables (siempre musicalmente hablando) que se estén dando. No es mi intención que se olviden de mí (risas), pero por suerte existen las redes sociales y el correo para enviar discos a todo el mundo.

¿Cómo es el formato con el cual estás tocando? Seguramente, tuviste que buscar nuevos músicos para que te acompañaran.

Para la gira vino Florencia Natalia (o Flor Frutal) conmigo. Ella ya tocaba el sinte hace unos meses en mi banda de Argentina. Acá se sumó Jairo, un viejo amigo, bajista, quien también programó baterías que yo disparaba en vivo. Así que hicimos un trío, digamos, punk electro-pop. Pero fue solo para la gira. Flor ya está de vuelta en Argentina, y Jairo con su proyecto musical (Vladimir Jairus), en Barcelona.

Ahora estoy barajando diferentes posibilidades. Una de ellas es instalarme en Madrid y tocar con Adolfo, quien es el baterista de uno de mis grupos españoles favoritos (Juanita y Los feos, y también de Afilador). La otra opción es permanecer en Granada, pero en ese caso la formación cambiaría. También la idea es que venga Nacho, mi bajista en Argentina (quien además se encarga de los flyers y el arte de Hasta Nunca). Así que seríamos nosotros más el baterista nuevo, for export (risas). Es un momento de transición, pero no falta mucho para que sepamos cómo seguirá todo esto.

¿Cómo ves el escenario de la música independiente allá? ¿Qué diferencias encontrás con el circuito porteño?

La verdad es que no veo grandes diferencias. Por ejemplo, hay muchísimas más bandas que las que se dan a conocer masivamente de España en Argentina (y viceversa). Muchas buenas bandas, la verdad. A nivel circuitos (para tocar), pasa como allá: hay lugares chiquitos y grandes salas. Las grandes salas ya sabemos que tienen sus requisitos para tocar en ellas. Pero además hay mucha movida alternativa. Granada es muy viva en cuanto a recitales. Madrid es la meca, obvio; Barcelona tiene buenas bandas de rock también, pese a ser más de la movida electrónica y a que últimamente hayan puesto muchas trabas a la música en directo. Me sorprende la movida que hay en Valencia: muchísimos recitales. No estoy por allá pero me entero por Internet y es muy activa. De allí son las chicas de Hits With Tits, que organizan conciertos y muestras de arte, y que ahora editarán el Vol. II de su compilado de bandas de y con chicas, ¡donde aparece un tema inédito mío que grabamos en noviembre con toda la banda en Buenos Aires! Estoy muy contenta con que me hayan elegido, y además el tema quedó superdivertido (igual que mi disco, lo grabamos con Ignacio Castillo) y al álbum lo van a editar en vinilo, lo cual me parece hermoso.

Supongo que el cambio aún debe sentirse abrupto. Tenías tu público, banda y amigos acá. Cuando uno decide irse, siempre deja un poco de sí en los demás, aunque se lleve también otro poco de esos afectos. Contanos sobre esto.

Sí, es abrupto, cercano y aún no sé si definitivo. Elegí venirme a España porque en Argentina es verano y de todos modos no hay mucha actividad musical en Buenos Aires por estas fechas. Lucas, mi baterista en Argentina, se fue de gira a Chile con otro proyecto, así que no íbamos a poder tocar en verano. Por eso decidí quedarme e intentar, y si no logro sentirme cómoda en unos meses más, volveré. Vamos a ver qué pasa.
Obvio que extraño la seguridad de tocar allá y que mayormente me quieran (risas), pero han pasado algunas cositas lindas e inesperadas por estos lados. Por ejemplo, fui a ver tocar a los Axolotes Mexicanos en Madrid, ¡y se me acercó un chico del público a preguntarme si era Sol Marianela! Pensé que me estaba haciendo un chiste, y le dije: “¿quien te mandó a decirme esto?” (risas), ¡pero efectivamente sabía quién era y tenía mi disco! Esa misma noche, Olaya, de los Axolotes, me invitó a subir a cantar con ellos el tema con el que cerraron la fecha, un cover de La Ola que quería ser Chau. Así que todo muy lindo y cercano.

En las fechas de la gira Autumn Tour que hicimos por Barcelona, Madrid y Santander, la gente respondió muy bien y pese a que fueron solo tres integrantes y sin batería real, resultó realmente punkrocker y activo. También conocí en Granada a Eric, el baterista de Los Planetas, quien quedó encantado con mi disco. Es probable que hagamos una fecha con él para presentar Hasta Nunca al público local.

La verdad, todo el mundo está siendo muy amable, por eso, aunque extrañe un poco, creo que si me quedo podrían salir cosas buenas, y también hay que arriesgar, ¿no? (me salen mil frases para redondear esta idea, pero no quiero parafrasear ni a Neruda ni a Manu Chao, así que termino acá).

Sol, agradecemos que hayas estado con nosotros.

¡Muchas gracias a ustedes por seguir acompañándome incluso en la distancia!