Hace años que para Federico Kempff hacer canciones se transformó en un oficio. Después de su efímera banda Siempre Lucrecia, encaró su carrera solista con el disco Tardes de sol, un despliegue de todo su arsenal de influencias americanas y folk que tomaba como arquetipo el tradicional formato canción. Pero después de un tiempo, Kempff se cansó de andar solo y volvió a salir a la cancha con Tarantinos, banda que lo respaldó hasta el último cambio de formación que tuvo y actualmente sostiene bajo el nombre de Ciudad de los Sauces, su propuesta más pop. A lo largo de estos años, disco tras disco, sea en formato solista como respaldado por una banda, Federico Kempff nunca se quedó quieto.

“Cuando hice mi primer disco, Tardes de sol, la búsqueda estaba orientada a la canción en un formato folk pop. Era una búsqueda muy personal, hasta se metió una versión de Aute, un cantautor que siempre me gusto mucho. Con Tarantinos nos enfocamos más en el folk rock con cosas más clásicas, tuvimos a Manuel [Moretti] de Estelares y a Facundo [Soto] de Guasones cantando unas canciones. El último de Tarantinos profundizó eso pero con mayor cantidad de guitarras eléctricas. Cuando se terminó eso arrancamos con Ciudad de los Sauces, que tiene que ver con una visión un poco más británica de las canciones. Bandas que escucho desde mi adolescencia se cuelan en Ciudad, influencias que están desde mi primer banda Siempre Lucrecia”, cuenta Kempff para darle claridad a cada uno de sus proyectos. Sobre sus ganas de seguir componiendo agrega:

“La vida misma sigue siendo el disparador para componer para mí. Vivimos inmersos en un gran caos que todo lo toca y destruye, y es imposible no agarrarse de algo para mantenerse a flote. Vivo con ganas de seguir, en mi caso hacer canciones, buscar nuevas formas, nuevas palabras y nuevos sonidos. Es una forma de seguir inmerso en esto.”

Foto: Ramiro Pei

Actualmente, Kempff, como buen inquieto y amante de su oficio, pone sus nuevas ideas y energías en Otoño Intenso, un proyecto paralelo que podría funcionar como un enorme embudo donde va cayendo todo aquello que no tenían lugar en Ciudad de los Sauces. “Otoño Intenso es un dúo que tengo con Domingo Lategola. Somos dos guitarras eléctricas con muchos efectos y baterías programadas. Es otro tipo de búsqueda, es muy minimalista. Jugamos mucho con los sonidos de las guitarras, vemos qué va saliendo y las canciones son de estructuras más abiertas”, cuenta Kempff. “Creo que soy un tipo bastante clásico a la hora de hacer canciones, y eso está impregnado en todos los proyectos que tuve. Es así, me salen las canciones vestidas de distintas maneras, pero pareciera que en Otoño Intenso hay una ruptura con eso”, agrega.

Ya pasaron varios años de ese disco debut solita de Kempff; también pasaron distintas formaciones y búsquedas, pero la idea fija parece seguir siendo la misma del principio: hacer canciones, no resignarse, y seguir en movimiento. Armar y desarmar el cubo hasta que los colores coincidan, y si no lo hacen, que ese error se transforme en virtud para tener nuevas caras de la misma canción.

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Foto principal: Ramiro Pei.