Julien Barbagallo, el baterista de Tame Impala con carrera solista, nos habla sobre su faceta más íntima, sus necesidades como artista y cómo ve la actualidad.

“Es bueno conocer a todos los que trabajan en la industria en Argentina’’, dice Julien después de todo un día de prensa en Buenos Aires. El músico francés está en la ciudad debutando con su proyecto personal y, a pesar de ya haber visitado el país, este nuevo contexto genera una carga especial que entusiasma al músico francés.

Ya visitaste Argentina con tus otras bandas pero es la primera vez que venís como solista. ¿Cómo lo estás viviendo?
Lo hace más especial, emocionante. La última vez que estuve aquí fue con Tame Impala en 2016, pero tocamos nuestro primer show aquí hace 6 años en Niceto Club. Desde esa visita, cada vez que volvimos ha sido mejor. Tenemos un lazo muy fuerte con los fans de Argentina. En Sudamérica en general, como audiencia, los fans son más intensos. Es una mezcla de amor, pasión y entusiasmo, una suma de muchas emociones positivas.

¿Cuál es la diferencia entre tocar la batería en una banda y estar al frente de un proyecto?
Decidí seguir tocando la batería en mi proyecto, pero siento que ahora la responsabilidad es mía porque son mis canciones y estoy a cargo. Te sentís más expuesto, y eso es lo que quiero. Mi carrera tuvo mucho de estar al fondo, tocando la batería y haciendo lo mío concentrado. Pero como artista tengo otras cosas que quiero sacar de mi sistema y escribir es la mejor manera para mí. Y en algún momento querés compartirlo, sentís una necesidad de dirigirte directamente a la gente y estar adelante compartiendo. Es un buen balance, ser baterista de una banda grande como Tame Impala donde tengo un rol que cumplir, y también tener un proyecto solista donde puedo explorar mi creatividad.

Julien Barbagallo en Xirgu – Foto: Natalia Vidal

¿Qué encontraste siendo solista que no encontraste tocando en otra banda?
Podés indagar muy profundo en tus miedos, obsesiones, ideas. Te conocés muy bien. Es la mejor manera de conocerme a mí mismo, de saber qué está en mi mente, incluso en mis partes más oscuras. Es una manera de expresar cómo ves el mundo en general pero también cómo querés que sea. Dejás una luz propia y eso es algo hermoso. Ese es el corazón del proceso del solista.

¿Cómo fue tu proceso creativo a la hora de armar el disco?
No me gusta llamarme obsesivo, pero toco todos los instrumentos en mis discos. Es así porque empecé solo, estoy acostumbrado a hacerlo porque en ese momento tenía que hacerlo. Pero no voy a sacrificar la calidad de algo por querer tocarlo yo.

Hoy en día el idioma no es una barrera para transmitir y tu música es evidencia. ¿Cómo lográs romper con eso y tocar para gente que quizás no entiende lo que cantás?
Es mi meta principal cuando hago música, llegar a la gente aunque no hablen francés. Así crecí yo, escuchaba mucha música inglesa o americana y la mayor parte del tiempo no entendía qué decían, pero estaba muy metido en la música y sentía algo. Ahí me obsesioné por la melodía, por poder componer algo que le hable a alguien aunque no entienda qué estoy diciendo. Estoy de acuerdo en que el idioma no es más una barrera, me gustaría ver a más bandas francesas tocando afuera.

¿Hay alguna banda que cante en inglés que quisieras que cante en francés?
Es una buena pregunta, tendría que pensarlo, puede ser. (Risas)

¿Quizás Air?
Puede ser. Tienen un par de canciones en francés pero definitivamente podrían tener algunas más.

Julien Barbagallo en Xirgu – Foto: Natalia Vidal

¿Se sentiría deshonesto cantar en otro idioma?
Así se sentía cuando lo hacía, sentía que algo estaba mal, que en el proceso estaba perdiendo cosas. Lo que querés es lo contrario: no querés perder, querés ganar y dar todo lo que tenés. Con el idioma puedo llegar a mi gente y con la música puedo llegar a otros. Siempre hago malabares entre esas dos cosas.

¿Tomás en cuenta la gramática, semántica y ese tipo de diferencias entre idiomas para hacer música?
Antes me pasaba que escribía en inglés porque me daba vergüenza usar mi propio idioma, pero porque no conocía las posibilidades, no sabía todo lo que podía hacer con el francés. Escuchaba algunos artistas franceses que amo y sé que se pueden hacer cosas hermosas en francés, pero no pensaba que yo podía expresarme como quería en francés, era intimidante. Pero cuando empezás, es algo que crece. Te divierte, empezás a explorar, redescubrís tu idioma, te inspirás y hacés cosas nuevas. Es hermoso.

En el contexto anual, ¿cuál crees que es el rol de la música en la política?
Si Roger Waters muestra el pañuelo proaborto acá, es algo que tiene mucho impacto porque es muy importante. Pero en un nivel más pequeño, vivimos en un mundo muy difícil que cada vez va más hacia la derecha. Vivimos en un mundo que está separado, nadie piensa como comunidad o en ayudar al otro o ser tolerante. Por eso creo que simplemente cuidarse y ser amable con otros es ser político. En un contexto así, ser tolerante y amable es ser político. Es muy triste, pero es así. Toqué en Brasil hace poco, hablé un poco sobre el nuevo presidente y todos se emocionaron, empezaron a cantar. Sentí que era importante comunicar cómo me sentía y saber que estábamos del lado correcto de la vereda.

¿Qué sigue para vos ahora?
Tocar estos shows en Latinoamérica y listo, se acabó para mí este año, porque ya terminamos todo con Tame Impala también. Quizás por un par de meses me guarde a escribir y grabar y después saldremos a tocar con Tame, sé que tenemos un par de festivales.

Julien Barbagallo en Xirgu – Foto: Natalia Vidal

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Foto principal: Dounia Chemsseddoha.