Los Brujos se presentan esta noche en Niceto Club en marco de la despedida y el aniversario por los diez años de la fiesta Undertones. Los Brujos es una banda que siempre estuvo buscando la innovación y se consagró referente de la vanguardia. Su experimentación va desde el vestuario hasta el beat y su forma de moverle el suelo a las personas que habitan sus shows. Hablamos con Gabriel Guerrisi, quien nos dio algunos aportes muy interesantes sobre el pasado, presente y futuro de una de las bandas más extravagantes de la música nacional.

¿Qué hay que esperar de su show en la fiesta Undertones?
Es la fecha por los diez años de Undertones, así que nos convocaron y nos encantó la idea. A nosotros las fiestas nos encantan, siempre fue la nuestra. Un poco la gente ya está suelta de antemano, ya está todo regado con nafta y venimos nosotros con el encendedor. Va a ser un set corto pero contundente y vamos a tratar que todo el mundo la pase bien. Vamos a tener un invitado sorpresa pero te voy a decir que es un “matador”. Va a ser un show con algunos condimentos del show tradicional nuestro.

El año pasado se presentaron en La Usina del Arte e hicieron un show nuevo llamado “Brujotecnia”, cuya idea era reversionar los temas de Los Brujos, con un lado mucho más futurista.
De esa fecha salió un disco. Estuvo buenísimo porque si bien el concepto es un synthrock, hay muchos pasajes librados al azar, a la instrumentación y la improvisación y ese día era la primera vez que lo hacíamos. Estábamos un poco temerosos de todos esos momentos, porque puede fluir o no. Después nos encontramos con la sorpresa de que estaba grabado en veinticuatro tracks, así que lo mezclamos y lo sacamos. Nosotros siempre tenemos un show alternativo o alguna formación alternativa del grupo, siempre estamos haciendo la cara B. Desde los ’90 lo venimos haciendo, cuando teníamos nuestros sets instrumentales. Este era un proyecto que teníamos ganas hace tiempo: reversionar los temas y hacerlos en este formato, cada tanto mezclamos un poco cada show. Próximamente vamos a hacer otro show los cuatro Brujos originales por la reedición en vinilo de Fin de semana salvaje (1991). Si bien Ricky partió hace un par de años, ya le perdí la cuenta, siempre está presente. A veces hasta lo escuchamos en vivo, hay gente que me pregunta si ponemos sampleos con la voz de él, porque lo escuchan y nosotros arriba del escenario también lo escuchamos. Obviamente que tiene que ver con una especie de osmosis grupal que sufren los integrantes después de tantos años. Siempre fueron ellos dos cantantes, con coros, y uno va tomando parte y se va contagiando del otro. Cuando uno falta siempre hay una parte de él en los demás viviendo, que es lo que nos está pasando a nosotros, lo estamos notando fuertemente.

¿Cómo podés describir el momento que salió Fin de semana salvaje, con todo el furor que implicó? ¿Qué estaba pasando en ese momento en el país y en la música?
Nosotros somos un público criado en la escena que se generó en Argentina de grupos nuevos cuando vino la democracia, cuando aflojaron los militares. Estaba prohibida la música extranjera, eso hizo un caldo de cultivo de música nacional que generó grupos nuevos, salieron distintos brotes, podías ver a Sumo, a Soda Stereo, Virus; había una escena under muy interesante, Don Cornelio. A fines de los ’80, la moda en el mundo, porque la banda número uno era The Cure, era tener tu propia banda dark. Reinaba el dark y acá en Argentina también, era un momento muy romántico, estaba bueno. Obviamente era otra forma de interactuar, entre la gente que le gustaba la música y los elementos que tenías a mano… eran vinilos y cassettes que tenías que tal vez tomarte un tren para ir a buscar lo que te interesaba; cosa que hoy no pasa. Una cuestión más física. Nosotros ya hacíamos música en el under y teníamos la idea de cortar un poco con el dark, con el sobretodo negro y el maquillaje negro, todo muy oscuro… queríamos hacer un grupo más colorido y psicodélico, con base en los ’60 pero trayendo lo nuevo de principio de los ’90. Estuvimos cuatro años sin disco, dando vueltas con Los Brujos recorriendo todos los antros del centro y del sur. Las bandas que le iban bien sufrían los embates de la economía por culpa de la hiperinflación, algunas se separaron y dejaron de tocar; pero nosotros como éramos cucarachas del under resistíamos cualquier impacto climático. Nosotros hicimos el grupo para un solo show, porque cada uno tenía sus bandas, que eran las bandas en serio, pero hicimos esta prueba piloto para una fiesta de quinientas personas y la gente quedó tan copada que empezaron a pedir por otra. Siempre fueron una locura los shows de Los Brujos, existimos porque la gente lo pedía. Y de ahí se animaron a salir un montón de bandas que terminaron siendo el grueso de nuestra generación: Juana La Loca, Peligrosos Gorriones, El Otro Yo; ese momento dio para mucho. Nosotros fuimos los primeros que nos comimos todos los cachetazos del rock viejo, por eso vivimos un momento bisagra, estuvimos luchándola sin compañía. Íbamos por todas las provincias, sin instrumentos, con el vinilo llevándolo a todas las radios y las discotecas y una vez que terminaban de pasarlo nos lo llevábamos. Así se fue gestando y para el año siguiente en todos los barrios de todas las provincias había un grupo de pibes en el garaje tocando temas de Los Brujos.

¿Cómo empezó su relación con Daniel Melero que terminó siendo su productor?
Nos cruzamos con Melero, que estaba grabando Canción animal con Soda Stereo e invitó a Gustavo para que venga al estudio al punto que se puso a tocar con nosotros. De ese demo que hicimos salió Fin de semana salvaje, y fue impensado; lo hicimos en un fin de semana. Íbamos a grabar cuatro temas, pero terminamos grabando once porque el tipo del estudio veía a Melero y a Cerati, que en ese momento era intocable… “Música ligera” era el nuevo hit de la música latinoamericana. Así que para nosotros fue un honor que hayan elegido intervenir en nuestro disco.

Un día charlamos con Las cosas que pasan y se sentían muy felices de tocar con ustedes en su show en The Roxy, además encuentro algo similar en ese ímpetu de encarar contra viento y marea para hacerse escuchar. ¿Cómo ves la nueva generación?
Lo veo mucho en el grupo de gente mendocina: Las cosas que pasan, Usted señálemelo, y otras bandas. Me gusta cómo se están moviendo y cómo están trabajando. Sobre todo me gusta la pasión y que se copan de hacer cosas que están cerca de los bordes y de los límites, no ir a la fácil ni a la pose. Nosotros siempre fuimos un grupo que se rió mucho de la pose, utilizamos la pose para que se vea bizarra.

En cada disco nuevo, la banda se inventa nombres y encara otras personalidades. ¿Qué hay detrás de este juego?
Es como ser actores de distintas películas. Los discos van teniendo temáticas, las vamos encontrando en el camino. Siempre fuimos un torbellino de ideas, hay nuevas que se mezclan con las viejas, como ideas interesantes que se mezclan con ideas muy estúpidas. Lo más estúpido que te puedas imaginar es tomado en cuenta a la hora de hacer algo, para nosotros es muy importante. Lo ponemos a la par de lo más interesante que hayamos pergeñado, los mezclamos, y de ahí sale un engendro que si es un elemento nuevo ya es la novedad. Por eso vamos interpretando cada momento. Tampoco uno es el mismo cada año en su vida personal: a veces me veo en fotos y me pregunto si yo en verdad era ese que veo, hay un poquito de esquizofrenia ahí. Pero nos divierte mucho hacerlo y creemos que esa es nuestra meta: lograr que el público entre en otra dimensión. El otro día vi por la televisión a unos pibes haciendo una nota con una criolla, diciendo que menos mal que ya se acabó la cosa del rockstar. La verdad que no, primero que no se acabó, porque nosotros vivimos del rockstar, de hacer de eso una imagen bizarra. Yo creo que necesitamos de las celebrities, necesitamos de Charly García, necesitamos gente grosa allá arriba siempre. No concuerdo con eso, atenta, no se puede subir cualquiera al escenario. Se tiene que subir quien desborde pasión y que quiera desarrollar ideas. Nuestra misión social con la música tiene que ver con que la gente pueda salirse de la realidad por un momento y pueda estar elevado un metro por un rato. Y si después podés ver la realidad real desde otro punto de vista, ese fue nuestro aporte.

Los Brujos en La Usina del arte – Foto: Diego Moyano

¿Cómo se gestó lo del énfasis en los atuendos? Revisando fotos de Los Brujos podemos encontrarlos disfrazados de esqueletos hasta la imagen nueva del cono en la cabeza.
Se gestó desde el primer ensayo, lo que pasa es que teníamos un ropero lleno de ropa y en los ensayos nos lookeábamos para estar en onda. Era una forma de modificar la música, imaginate tocar un riff de guitarra con un cono de un metro en la cabeza, no sale igual o por lo menos el que lo está tocando se va a tener que poner en un estado especial para mantener el cono. Ya estamos acostumbrados a que sea parte de la modificación y de la evolución del grupo. Uno de los elementos es el vestuario, es parte del todo. Trabajamos con Rafael Cippollini que es un curador de arte que ahora está trabajando en el MALBA, es un cerebro increíble y un amigo de toda la vida, siempre muy interesado en leer todo lo que hacemos, porque a veces nosotros hacemos y perdemos el hilo, se nos va de las manos y él muchas veces viene a ordenar. Vero Ivaldi también se encarga del vestuario, ambos son familia ya y son tan Brujos como nosotros, son imprescindibles, siempre esperamos su intervención.

Fuern la banda telonera en el show de Nirvana en el país. ¿Qué recordás de aquella vez?
Te voy a dar varios datos. Uno es que no queríamos tocar con Nirvana porque no nos gustaba tanto. Ahora nos encanta, obvio. En ese momento estaba por venir B-52 y era un grupo inspirador para nosotros. Si bien estaban viniendo en una etapa que no era la mejor, habían regresado en una etapa más bailable y nosotros queríamos tocar con ellos. Nirvana estaba viniendo en su pico máximo y nosotros también estábamos en nuestro pico máximo, era una buena combinación para lo que sería un productor argentino. Era una buena oportunidad para nosotros y para la gente que le gustaba la banda podernos ver al aire libre en un show grande.

¿Y vos qué pensás de ese mito que dicen que Nirvana le robó a Los Brujos el riff de “Kanishka“?
No es algo que yo pueda asegurar, pero es parecido. Yo un día estaba en casa y ya estábamos grabando San Cipriano, nuestro segundo disco, y me llamó un periodista diciendo que escuchó el adelanto del disco de Nirvana, me preguntó si lo había escuchado y le dije que no. “¡Te afanaron!” Y después lo escuché y era parecido. Se habían llevado el disco, ellos estaban interesados en saber quién era el grupo apertura, y les gustó mucho “Kanishka” y se iban cantándolo. Después tuvimos un encuentro con ellos, pero fue muy fugaz, protocolar. Ellos estaban enojados porque la gente maltrató a Calamity Jane, Kurt estaba bastante ido, más que enojado estaba como en otra frecuencia. También estaba Courtney Love vestida de novia. Hace tiempo me llamó un periodista londinense que estaba sacando un libro de Nirvana y quería preguntarme sobre ese mismo episodio.

Los Brujos en Teatro Gran Rivadavia – Foto: Diego Moyano

¿Y con sus shows con Iggy Pop qué pasó?
Eso fue un flash, tocamos cuatro veces en Obras. Fue muy importante porque fue apenas se grabó el primer disco. Tengo la grabación y suena igual que el disco. La gente no nos conocía, fue un desafío porque éramos pendejos y salimos al escenario a dar todo, fue alucinante. Hicimos un set corto de veinte minutos y arrancamos y la gente terminó aplaudiendo a full. Antes había una tradición, que a los grupos apertura se los echaba, se le tiraba naranja o barro, lo que sea; los grupos nacionales eran muy maltratados porque se quería ver al internacional. Nosotros estábamos temerosos por eso, pero cero, la gente la mejor. Ya desde el primer show, el guitarrista de Iggy Pop quedó flasheado y le dijo a Iggy que a la siguiente fuera más temprano para vernos. Cuando nos vio se metió en el camarín y hubo momentos muy emotivos, como salir a tocar con una remera de Los Brujos.

Los Brujos fue la primer banda en utilizar internet como un recurso de difusión. Fueron bastantes visionarios en ese momento porque hoy es la realidad de la gran mayoría de bandas. ¿Cómo fue en aquel tiempo?
Fuimos la primer banda en tener un sitio web, lo que pasa que en ese momento no servía para nada porque no había usuarios. Más allá de que uno pudiera meterse y sacar información, había fotos y algo de gráfica; pero la novedad que tenía era que una persona se podía meter y chatear con otra. Igual, no terminaba teniendo mucho que ver con la banda, muchas veces la gente terminaba hablando de ellos. A nosotros nos lo ofrecieron y aceptamos sin saber el alcance que iba a tener después. Nos sirvió porque tuvimos tema de conversación durante mucho tiempo presentándolo, hicimos shows para hablar de esto, muchas notas en televisión abierta para hablar de internet porque nadie sabía qué era y ayudamos a promoverlo. Nosotros terminábamos explicando la lógica de cómo funcionaba internet. Se lo tuvimos que explicar hasta a Soldán.

Cuando salió Pong! habían pasado más de quince años sin que Los Brujos sacaran disco, pero siempre vuelven con algo novedoso.
Volvimos porque teníamos algo para decir, no somos vende humo. Siempre tratamos de abrir los sentidos y que la gente abra un poco la cabeza, ya es la nuestra, te metés en el mundo de Los Brujos… es una elección. Cuando decidís ir a ver a la banda ya sabés que algo no va a ser como la última vez. Pong! fue un disco que dejamos en el ’98 a medio terminar con Gabo Manelli, que había vuelto momentáneamente al grupo. Teníamos las cintas pero estábamos cansados así que decidimos parar y las dejamos encajonadas quince años y cuando las volvimos a sacar nos sorprendimos. Esa música que hacíamos estaba puesta en un contexto a fines de los ’90, con la música grunge en auge. Era la cola de lo que quedaba, ya estaba terminando. Y nuestra música estaba en ese contexto, pero después escuchado en 2014 estaba en otro contexto y ponerlo en la calle era decir otras cosas. Decidimos terminarlo para cerrar ese disco, no para reunir al grupo y después algo nos picó. Y toda la gente nos decía que estaba buenísimo el disco y se desinflaban cuando les decíamos que no íbamos a salir a tocarlo.

¿Hay posibilidad de un disco nuevo?
Lo estamos grabando ahora, tenemos ya un paquete de canciones nuevas. Estamos en la etapa de bases, pero está todo el disco completo. No tiene nombre aún, pero te puedo contar que esta vez nos metimos a incursionar en los géneros. Antes cuando sentíamos que sonábamos como alguien lo descartábamos directamente; esta vez ya asumimos como somos, que le vamos a escapar a las tendencias, pero nos interesaba meternos con los estilos. Desde tocar un tango y ver que no va a estar metido en el rubro tango. Empezamos a experimentar con los géneros y nos fue re bien. Estamos muy contentos. Yo estoy muy apurado, quiero que sea todo inmediato, ahora es todo un poco más veloz y quiero que salga enseguida.

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Foto principal: Diego Moyano.

Los Brujos se presentan este viernes 7 de septiembre en el aniversario y última edición de Undertones en Niceto Club (Av. Cnel. Niceto Vega 5510, CABA) junto a un extenso line-up de bandas y DJs. Más información.