Hace pocos meses salió el nuevo disco de Los rusos hijos de puta, en el que combinan varias texturas y colores. Se siente como un abrazo mucho más grande, mucho más fuerte, con cierta ola expansiva. Después de un ensayo en una habitación del piso de arriba de Ladran Sancho, hablamos un rato con la banda y nos contó sobre este nuevo sendero. Ladran Sancho es su hábitat desde sus comienzos, ya que la banda se formó ahí y su primer sala de ensayo era la cocina. “Nuestros recuerdos están fritos” dice Flor, su baterista, lamentando cuando tuvieron que dejar el Ladran. Pero ahora Los rusos volvieron a sacar un disco y también a ensayar en este lugar y se nota mucho entusiasmo, ya que son personas muy divertidas que hablan al mismo tiempo porque existe un gran compañerismo y una conexión muy fuerte que une al grupo en lo que son: intensidad, rabia y amor.

Me gusta mucho la idea de los títulos largos para los discos porque cuando lo leés, ya tenés como un sentimiento que se te dispara. ¿Cómo salió este, Nos vamos a morir de hacer estrategias de amor?
Flor: La verdad que este disco iba a tener un nombre cortísimo, iba a ser una sola palabra. Y de repente, como el noventa y nueve por ciento de la cosas que hacemos, creemos que va a ser de alguna manera y algo pasa. Algo pasa es: nos pasa a nosotros, viene de afuera, algo colisiona con nuestra realidad y todo lo modificamos en función de un nuevo deseo. Iba a llamarse Rosca, pero apareció un nombre largo.
Luludot: ¡Horrible!
F: Después mi novia, Martu, hace remeras que son Punto Eme y tenía la frase del nombre hace mil, yo ya había tocado con esa remera puesta hace tiempo.
L: Todas las remeras con las que toca Flor son de Punto Eme, la que dice “Chupame la pija”, “Sin lengua no hay amor”, “Tomboy”, “Le hablé a mi analista de vos”.
F: Cuando vamos a hacer la segunda tanda de fotos, porque era otro nombre y otra tapa, yo tenía puesta esa remera y de repente estaba en la foto y tenía más sentido que todo lo demás.

¿A qué tipo de estrategias se hace alusión?
F: Entendemos por estrategias de amor a casi una técnica de supervivencia. Todo es una estrategia de amor, desde el mensaje que pensás en cómo mandarle a la persona que querés ver, hasta cómo sobrevivir al macrismo. Estamos en ese lugar y si nos vamos a morir de algo que sea de algo hermoso. Veníamos de un año muy particular, muy intenso, de mucha rosca particularmente; tuvimos que transformarnos y pasar por un montón de lugares y fue absolutamente una estrategia todo para seguir amándonos.
L: El otro día pensaba algo que me había parecido re clave y era lo fundamental que fue la sala, lo fundamental de tener un rancho propio. Casualmente en toda esa etapa no teníamos más la sala y estábamos sin posibilidad de hacer un nido. Hoy ensayamos desde la una hasta las cinco, pero no estuvimos cuatro horas ensayando, sino que también uno habita el lugar, el aroma, la amistad; entonces también es una estrategia tener un lugar donde ranchar. A la sala anterior llegábamos con los instrumentos y teníamos que atravesar una puerta muy chiquitita, o sea que te chocabas todo y tenías que subir una escalera larguísima. No es que la sala estaba mal, sino que no acompañaba la fuerza de voluntad que había que poner.
F: Hay encuentros en los que estamos tres horas y de ese tiempo tocamos veinticinco minutos, lo demás podemos estar cagándonos de risa, comiendo, o puteándonos, o haciendo oficina, hay algo del tiempo compartido. Y el tiempo compartido a $200 la hora se te mezclan cuestiones miserables con cosas hermosas que no tendrían que tener contacto.
L: Otra cosa es venir acá (Ladran Sancho) que la gente que entra y sale son gente amiga.
Julián: uno de los mandamientos del diablo dice que si viene un húesped a tu casa y te falta el respeto, castígalo sin miramiento. Es como volver al origen, empezamos acá en el Ladran Sancho, en la cocina, teníamos la sala ahí, después nos fuimos, y ahora volvimos acá, pero en una habitación arriba. Parece que dimos una vuelta.

¿Cómo fue el proceso de producción de este disco y qué diferencias hay con sus trabajos anteriores?
F: La producción del disco la hicimos junto a Guillermo Beresñak en La Casona, teníamos un montón de material desordenado y necesitábamos un orden y ahí apareció Guille. Creo que le llevamos treinta maquetas en total de todo lo que teníamos, y fuimos descartando y fue achicándose. A diferencia del disco anterior, lo grabamos por separado, que fue como una nueva experiencia. El proceso fue largo y tuvimos todo el tiempo que necesitábamos, fuimos doscientas mil veces a Haedo, a escuchar, a producir, a arreglar todo y la mano de Guille está absolutamente en todo el disco.
J: Estuvo re lindo porque nos metimos a ensayar antes de grabar en Haedo. Guille nos decía lo que estaba bueno y lo repetíamos.
L: Porque primero te lo imaginás en el cerebro, pero cuando lo materializás es distinto. Es la primera vez que le prestamos atención a eso, realmente te ponés al servicio de la canción.

Dentro de la banda conviven distintos proyectos que tienen ustedes cada cual por su cuenta. Quería saber qué era lo que ustedes reconocían especialmente de Los rusos hijos de puta que lo diferencia de los otros; como para decir “esto tiene que ir para la banda”.
Santiago: La mayoría de las canciones vienen de zapadas o de la mano de los rusitos, pero es un portal abierto para lo que venga. Yo no lo cierro a nada, si me llega una canción y está buena, va. No hay nada que se diga no. No se cierra el campo, es en realidad nada.
J: A mí eso me pasaba antes, como que pensaba cosas que quizás iban mejor solo, pero este último tiempo no. Son canciones, las hacés y salen.
L: Van saliendo de las ganas que tenemos de tocar. Hay cosas que traemos y empezamos a zaparla, quizás después la olvidamos porque no te gustó tanto tocarla y empezamos a tocar otra cosa y va tomando forma.

¿Y con Hienas? Ahí parece que está más definido entonces.
L: Con Hienas es diferente porque buscamos los temas particularmente. Pensamos de qué queremos hablar y hacemos un tema que hable de eso. Pensamos otro tema y hacemos un tema de cero.
J: El otro día compusieron un tema en vivo, de hecho.
L: “A mí me gustaba tu hermana, de chiquita me gustaba tu hermana…”

¿Cómo terminaron en relación con Sony en este disco?
L: Por Guille, el productor. Él dijo que nos quería grabar y que la guita ya iba a aparecer. Nos grabó, metió mano y todo, produjo el disco, y después se encargó que aparezca Sony. Que básicamente es comprar el master. Después es una relación de trabajo como cualquier otra.

Foto: Julieta Briola

Las grandes discográficas, como los grandes eventos, ¿están cambiando un poco el foco de atención?
J: Es que la escena crece todo el tiempo en cantidad y calidad.
S: Se están dando cuenta que hay una movida enorme que no estaban viendo. Es así cuando el sistema ve que le conviene y te quiere chupar.
J: Hay lugar para que entren todas las personas, obvio que hay gente que es muy ambiciosa y acapara muchísimo, pero es así.

En este disco pasan por varios géneros, desde temas punk hasta cumbia…
F: Tiene que ver un poco con el tránsito de lo que somos, de lo que fuimos, de los recursos que tenemos, de las cosas que aprendemos. Cada proceso es un aprendizaje nuevo, yo me voy de cada sesión tocando mejor, o por lo menos ese es mi imaginario. Pero hay algo que sucede. Es la experiencia, lo que estuvimos escuchando mientras hacíamos el disco, o componiendo, o lo que fuere. Si escuchás los discos anteriores hay algo que sí tiene que ver, que es el sonido propio nuestro, el engendro que sea que suena como sonamos, pero después nunca fuimos muy rígidos a la hora de los temas. La rabia también tiene temas súper dispares, entonces en realidad es un reflejo de un momento.
L: Nos interesa la música y nos gusta vivirla como la pasamos. Entonces no nos vamos a quedar con que sonamos de tal manera, si también fue una casualidad sonar así. En La rabia sonamos de una manera que quisimos captar el vivo, pero en realidad el vivo suena de otra manera. Pero sí está la intención… también si hubiésemos podido hacer más cosas con ese disco las hubiéramos hecho.
F: Me parece que era una cosa de lo que estábamos buscando. La rabia fue todo lo que había, todo junto, en la parrilla, con toda esa rabia, toda esa furia, toda esa urgencia. Cuando La rabia salió no había tema que no tocáramos; cuando este disco sale tuvimos que estudiar los temas que grabamos para poder tocarlo. Un proceso completamente diferente, el disco anterior es muchísimo más urgente.
J: Casi un disco en vivo. En el Hola eran las canciones que teníamos, de hecho “Carmelo” la armamos en dos ensayos antes. Con respecto a lo que decía Flor, es cierto, porque cada disco que grabamos, después tocarlo en vivo se transforma: del Hola al vivo, de La rabia al vivo. Ahora estamos con mucha atención a distintos matices de ritmos, de tempos, de colores, de planos, de instrumentos, de voces, eso es re interesante, porque el disco también está más cristalino y más pop.
F: Es lo que nos permitimos, también hoy estábamos flasheando cosas nuevas… tenemos que sacar un EP de seis temas, re manijas. Y es sacar un EP cualquiera que estamos flasheando ahora y es lo que nos está pasando ahora. Y es normal que pase, sino sería un garrón.
J: Hoy pensaba que, a pesar de que esté el disco nuevo, estamos pensando en cosas nuevas porque hay una cadena de energía y no dejamos que se enfríe. Quizás anteriormente nos ha pasado eso de La rabia que salimos a tocar tanto tanto, que no parábamos y estábamos mucho tiempo afuera, entonces no había tanto tiempo de útero. También por las cosas que escuchamos… estamos todo el tiempo escuchando cosas nuevas.

De acuerdo a varias notas que leí de ustedes, se quieren correr un poco del término “punk”. ¿Les jode que los encasillen ahí?
S: Es una estupidez como cualquier otra.
L: Para mí es por cómo son los shows en vivo, por una manera media enérgica o algo así, que no sé si sigue sucediendo hoy en día.
J: Hay como más elegancia, aunque suene horrible… una madurez, una transformación.
F: Yo siento que es otro momento, me gusta pensar que podamos estar en otro lugar en dos años.
L: Son como distintas pieles.
S: De algún modo está también… medio anarco, medio punk, feminista. No somos una sola cosa.
L: Yo particularmente al término punk lo asocio con la tacha, con el vino en cartón. Y si uno se autopercibe como punk, diciendo “soy punk”, nos ve a nosotros y va a decir que no lo somos y que somos unos chetos de mierda.
S: Pero sin embargo, si decís eso te das vuelta y la rusa te pega un cabezazo en la cara.
F: Sigue pasando como que la gente nos dice que somos la banda que se pone en pelotas, pero tocamos doscientas noventa veces y una vez nos pusimos en tetas, en el Uniclub, después de una campaña de Facebook… y somos “la banda que se pone en bolas”. Es como bueno, fuck you.

¿Sigue pasando que la movida es cuestión de productores? ¿O es más un colectivo de gente tirando para el mismo lado?
S: La independencia está más fuerte, la gente no espera más a que le den una fecha, sino que la armás y la hacés. La generación está re bien, pibitas y pibitos a pleno.
L: Hay cierta camaradería, nos conocemos, nos tratamos bien, a veces nos juntamos a tomar birras, hablamos de cosas copadas, pero sí sigue pasando que la movida la manejan los productores. Está todo lo lindo, pero también está que siguen los hilos tejidos, siguen llenando estadios bandas re antiguas, todavía hay algo de que están los tiburones metidos, es una industria igual que cualquier otra. Es como en el cine, que tenés actores que la rompen en el under pero no están en las películas. El aguante y la resistencia están en todos lados.

¿Cuándo es la presentación del disco?
L: El 25 de octubre en el Xirgú con Sentidos Alterados.
F: ¡Altisísima banda!
L: También vamos a estar tocando el 7 de septiembre en Rosario en el MonoClub de la Música, el 22 de septiembre en La Plata en Guajira y el 6 de octubre en Zárate en el Mauri’s Bar.

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Foto principal: Julieta Briola.