Existen realmente pocos cantautores en la escena bonaerense con un imaginario tan definido y orientado hacia las preocupaciones existenciales inherentes a nuestros tiempos como Manuel Embalse. Es por ello que, en vísperas del lanzamiento de su próximo álbum titulado “Fotocopias de Algo que No Existe”, conversamos con él acerca de sus comienzos, su visión artística tan sociológica, así como abordamos la relación entre sus facetas como cineasta y como músico. Del mismo modo, nos adelantó detalles de lo que serán sus próximas puestas en escena y proyectos en diversos formatos.

¿Qué experiencias de tu infancia/adolescencia crees que marcaron tu visión artística, ya sea consciente o indirectamente?

Yo creo que el haber conocido el trabajo de varios artistas de muy chico, por ejemplo: Wayne Coyne de Flaming Lips, Frank Zappa. Llegaron a mí por un par de amigos que me pasaban música. Y ya con la banda ancha, yo mismo me bajaba canciones del Ares, me armaba mis compilados y eran como abecedarios en CDs que todavía los tengo, deben estar en algún cajón.  Me marcó conocer esas personas particulares, como Robert Smith de The Cure, Luca Prodan de Sumo, Spinetta; el haber conocido su música a los 14 o 15 años, me hace pensar qué hubiese pasado si a esa edad no los conocía.

Entonces no fue por el lado familiar que te influenciaste a nivel creativo…

No, cero… de mis padres no por lo menos. Mi hermano me inculcó el hecho de escuchar música. El primer disco que me regalaron para un cumple fue uno de Molotov: “Dance and Dense Denso”. Luego fui encontrando más mi camino y me enganché con los Flaming Lips, como te contaba, con su universo visual y ahí empecé a entender – con los videos de esa banda- que me gustaba la construcción de imagen en relación a la música. Después eso me fue llevando al cine y otras cosas, y después cuando vi a los Flaming en vivo fue la confirmación… Ellos hacen lo que quieren, siempre lo hicieron. Los vi en GEBA en el 2011 cuando vinieron y Wayne Coyne salía de una vagina enorme en una pantalla LED, y había un GoPro en el micrófono que se proyectaba en el fondo. Me impactó toda la construcción visual en vivo, que desde los 15 años sólo veía en videos.

¿Y cuál sería el álbum que más te marcó durante tu adolescencia?
Clouds Taste Metallic.

Perfecto, ahora yendo más a lo referente a tu obra ¿cuándo y por qué sentiste que era necesario sacar un nuevo álbum, como es el caso de Fotocopias de Algo que No Existe, que presentarás en unos días?

Si fuera por mí, si tuviese la facilidad económica y técnica para sacar los discos, ya hubiese sacado tres más. De hecho, tengo material para un par de discos. Este álbum va a ser el que menos canciones tiene, como en “Imaginación y Deseo” de 2013, tiene ocho, y eso es producto de un proceso de autoedición. Canalizar mejor la energía a lo largo del tiempo y conectar un poco más mis facetas: hacer más videoclips relacionados con el mismo disco, presentarlo y sacar estos temas que son los que más me representan. Me está pasando también que siento que hoy en día tal vez las bandas han perdido algo de la naturaleza de las letras. Hay muy pocos poetas-cantantes que yo sienta que realmente le den un cuerpo a la palabra. No sé qué está pasando, pero siento que la imagen se comió las palabras. Y en este disco las letras son fundamentales, la música obvio que está en primer plano, pero las letras me parecen representaciones directas de lo que pasa en el presente. Algunas son canciones que escribí en el 2014, y aún hoy me siguen gustando y cada vez siento que cobran más realidad con todo lo que está pasando. Siento que es el momento para sacar este disco porque siento que faltan palabras y faltan reflexiones… Hay una dejadez por el individualismo del mundo contemporáneo de decir: “bueno, el mundo se destruye pero yo voy a seguir en la mía”, y no es que pretenda bajar línea, pero me gusta compartir reflexiones sociológicas.

Comprendo, y relacionado con eso mismo ¿podrías explicarnos el porqué de ese título para este disco?

Bueno, el nombre de Fotocopias de Algo que No Existe surgió por una canción que se llama “Fotocopias” que surgió cuando salí a filmar la película de Tomás Giampietro, un documental en un lugar paradisiíaco en Brasil, y yo un mes antes estaba en Buenos Aires reflexionando sobre qué hacer de mi vida, dónde estar y demás. En “Fotocopias” siento esa idea de las réplicas, de que todo el tiempo se están reciclando las cosas, una idea poética de los recuerdos y de la memoria; de cómo el mundo avanza, las personas avanzan y van acumulando hojas de recuerdos y uno es también quien decide tenerlas, guardarlas. “Fotocopias de Algo que No Existe es también como una frase imposible: sueño con todo lo que existe, lo que no sirve…Hoy está todo tan “pantallado” que me pareció importante que la tapa del disco muestre un vidrio roto: es un espejo retrovisor de un auto sostenido por una mano. El vidrio roto no solo es la memoria, sino también esa acumulación de recuerdos que la gente va teniendo la gente, conformando una gran historia universal de la realidad, y sin embargo, pareciera que todo va a seguir igual. Fotocopias de Algo que No Existe es entonces una metáfora de algo que sí existe y que a pesar de eso no nos damos cuenta de que está. Es una representación de la pantalla rota del celular, esa inercia de estar conectados. El título del álbum es un retrato de este presente tan absurdo que se deja llevar por las imágenes vacías, y seguimos sin reflexionar en la propia memoria personal, ni del país, ni en nada, porque todo se repite y se repite.

Claro, es tu manera de denunciar toda esa situación que percibes y te preocupa tanto. Ahora, pasando a hablar del modo en que nacieron las canciones de este trabajo: tengo entendido que en discos anteriores cada tema lo has compuesto usando solo la guitarra criolla y luego lo has desarmado y reinventado en clave electrónica. ¿Fue así también con los tracks de este álbum que estás por lanzar?

Sí, exactamente igual. “Fotocopias” nació mirando el mar tocando la guitarra criolla. En vivo no me gusta reproducir lo que sucede en los discos en su totalidad. Mis canciones normalmente nacen en una guitarra, y todo lo demás es un ornamento, una orquestación. Este viernes cuando las toque en el lanzamiento va a ser en formato banda y ahí se notará la raíz de la guitarra, el origen. Siento que mis discos son bocetos de canciones destinadas a transformarse.

Perfecto, y volviendo un poco a los temas que más te motivan a crear, siempre suele ser recurrente en tu imaginario lo referente al futuro de la humanidad; la relación de la tecnología con lo psicológico y lo físico; así como también el asunto de la basura y las consecuencias del hiper-consumo ¿Cuál sería entonces, a tu parecer, la actitud deseable de parte de esta generación y las venideras para enfrentar estos fenómenos con más sensatez?

A nuestra generación, así como las que estaban antes de nosotros, y los que vienen después, al parecer siempre nos está faltando la acción. Somos seres humanos y vamos creciendo cada vez más racionalmente, con miedo a actuar… El soma del que hablaba Aldous Huxley en “Un Mundo Feliz”. Empecé a retratar un poco esta mecanización que tenemos de mirar para abajo directo al celular porque es también una metáfora del inconsciente de: “Bueno, yo voy a seguir mi vida porque tengo que pagar el alquiler, porque tengo que comer, que hacer esto, y lo otro…” Como si todo en nuestro entorno fuera inevitable, el loop de fotocopias de la máquina. Somos una generación que creció, o al menos a mí me toca decir que crecí en los 90s y los 2000s en un país absurdo y que nos dejamos estar… Carrió ganó como candidata en las PASO, Macri es presidente, es como que son un montón de cosas, y en paralelo sentimos como si no nos quedara otra. “Rick and Morty” es una serie que es perfecta para el absurdo mundial. Y la única forma de cambiar el mundo ahora es hackeando todos los sistemas, no sé. Es imposible. Siento que si no hay una unión colectiva o subterránea al menos en distintas partes del mundo para que en un momento vulcanice, el mundo va a seguir igual. Al final vamos a terminar todos en un tsunami que se devora todo. Pero sí, las temáticas de este disco tienen nuevamente que ver con esa pasividad que no solo nos conduce a la autodestrucción, sino que no lo estamos modificando tampoco. En el taller audiovisual que doy lo que trato de transmitir es decir: “Che, reflexionemos, porque la construcción de las imágenes está desintegrando la mente de la gente, generemos cosas para problematizar. Ya que no podemos solucionarlo, problematicemos, porque es una etapa de transición.”

Bien, es tu manera de hacer algo al respecto. Vi que te han reconocido como realizador audiovisual en varios certámenes como la Bienal de Arte Joven de la ciudad de este año, y en un año anterior también (2013) y que justamente tienes una trayectoria como cineasta ¿Cómo sientes que evolucionan esas facetas: la de músico y la de creador audiovisual? ¿Cómo las estás relacionando entre sí actualmente? Todo esto teniendo en cuenta que los temas que abordas en ambos casos son los mismos, o al menos muy similares.

Siento que este va a ser el primer disco donde le doy realmente una importancia a mi construcción de las imágenes. Pienso que todos los discos anteriores no hice muchos videoclips, por ejemplo.

Lo cual es raro, ¿no?

Es rarísimo. Ponele que habré hecho uno o dos para el disco “El Nacimiento”, que fue un disco que me encantó hacerlo. Pero después tengo como esa manija automática de seguir avanzando con lo próximo que no me detengo en darle todo el contexto visual que quiero para mis propias canciones. Ha sido parte de mi crecimiento darme cuenta de que si hago cine: “¿Cómo no me voy a autoayudar, haciendo mis videoclips?”. Este año tuve la experiencia de hacer tres videos musicales: para Los Días, para Tick Toper y para Santiago Azpiri, y luego caí en cuenta de que claramente también puedo hacerlo para mis canciones. Así que este disco lo tardé en sacar, y aunque desde diciembre de 2016 está listo a nivel musical, sentí que le faltaba este proceso de construcción visual para tener en claro cómo difundirlo. Porque yo no quiero generar plata con mi videoclip, quiero un contenido conceptual tanto de la lírica, como de la imagen y del sonido.

Foto: Marquitos Sanabria

Siguiendo con lo referente a tu faceta de cineasta: tengo entendido que está en proceso de producción tu primer largometraje titulado “La Transición” ¿Qué nos puedes adelantar al respecto?

Bueno, todo lo que estaba contando antes acerca de una autodestrucción inevitable… solo que me enfoco en casos particulares de personas que usan el celular para narrar este desarrollo de la tecnología obsoleta en la basura; esta inconsciencia de toda la basura cibernética que generamos, y en paralelo, lo relacionado al concepto del disco sobre cómo funciona la memoria en el presente. Porque “Fotocopias de Algo que No Existe”, también es una gran metáfora de lo que es la vida de la imagen virtual, por ejemplo, Instagram: todos los días se auto-eliminan historias, y todos los días se alimentan con nuevas historias. Nosotros, la humanidad somos los que estamos destruyendo el planeta, los que también estamos llenando de videos la gran nube de internet. Entonces “La Transición” es como una reflexión casi de ciencia ficción, pero con base en testimonios reales, fiel recurso del documental cinematográfico. Entrevisto a gente adulta que usa el celular, y  que a su vez observan a gente adulta que usa el celular de forma compulsiva. En oposición, entrevisto a adolescentes, un caso muy increíble de dos hermanos gemelos de 14 años que inventaron como una  cuenta en Instagram, se llama “Futrap Cartas”, donde le ponen calificaciones a los raperos internacionales y a los argentinos que están surgiendo e inventan criterios de calificación, generando que tengan miles de seguidores. Son dos personajes de la película, narradores, hardware y software: uno programa y el otro diseña. A través de ellos  podemos contar cómo la tecnología funciona hoy en día en la vida de las personas.

Perfecto, todo eso sigue sonando muy conectado con la temática de este nuevo disco ¿Qué puedes adelantarnos del show que darás para presentarlo este viernes?

El viernes presento un videoclip y un full álbum audiovisual. Más allá de eso, decidí armar dos formaciones de bandas. Con las dos vamos a hacer canciones del disco, pero algo que me interesa es la representación de las canciones en vivo. El álbum como tal, que grabé con Pablo Acosta, tiene bocetos de las canciones, son como las ideas que me surgieron de una forma solista. Pero me interesa mucho lo que sucede en vivo y me interesa mucho conseguir ahí otro sonido, muy diferente al que se consigue en el estudio. Así que armé dos bandas: una medio Talking Heads y otra un poco más punk ochentoso, y con ellas vamos a hacer dos representaciones de los mismos temas. Con una banda voy a tocar 7 u 8 temas que son los del disco, y con la otra voy a hacer 3 de esas canciones, pero de otra forma. El videoclip se proyecta al comienzo de todo, va a haber escenografía y también va a haber, para quien lo desee, un foto-libro con fotografías mías de la ciudad, que tiene las letras del disco. Es como el librito del disco tradicional del álbum, pero sin el CD. Decidí no a hacer discos físicos, me declaré en contra del aparato físico. Prefiero en todo caso hacer un libro visual que narre de otra forma lo que ya existe virtualmente. Siento en últimas que tiene haber una consciencia más conceptual en los discos, pienso que a veces los discos se sacan y ya… es música, es reproducción, y no, yo creo que tiene que estar conectado también con la imagen.


Manuel estará presentando su nueva producción discográfica este viernes 22 de septiembre en Espacio Cultual Mi Casa (Agüero 787), y al día siguiente tocará esas mismas canciones en formato acústico en la galería Convoi (Malabia 1066) en el lanzamiento de “2Z”, plaqueta de poesía ciencia ficción de Walter Godoy.

Foto de portada: Agostina Gladiali

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