Son las seis de la tarde de un miércoles. Caballito explota de gente que se amontonan en las veredas, corren atrás de un colectivo para volver a sus casas. Dentro de ese caos urbano, Mauro Duek nos recibe en su departamento del 6° C. Un gato que ronda por ahí, dos tazas de café y un par de cigarrillos funcionan como preámbulo de una charla donde vamos a recorrer pasado, presente y futuro de Mejor Actor de Reparto (MADR de ahora en mas).

Para empezar, te quería preguntar ¿desde dónde te parás para escribir tus letras?
Son bastante autobiográficas, bastante vivenciales. Cosa que tiene sus plus y sus contras sobre todo para quienes te rodean. El primer disco, Mejor Actor de Reparto, habla del desamor, de una ruptura de una relación de seis años. Para el segundo disco, Humilde frente al Mar, me volví a enamorar, me volví a poner en pareja, volví a revivir y bueno eso me dio una visión de las cosas mucho mejor. El disco habla bastante de eso, de cierto empujón nuevo. También muy inmediatamente después de que esa relación comenzó, a los siete meses mi vieja se enferma y estuvo un año y medio hasta que falleció. Es de ahí desde donde las canciones salen, de lo que me pasa a mí y yo vivo una vida muy normal. Si hay algo bueno del proyecto es ese punto de identificación.

O sea que no hay una instancia entre lo que vos decís en las letras y lo que pasa en tu vida.
Para nada, lamentablemente no. Vivo con esa ansiedad y esa intensidad y ese nerviosismo y esa inseguridad que se reflejan en las canciones.

Haciendo un poco de historia, ¿cómo surge MADR?
Con Alejo Lecuona (bajista en MADR) tocábamos en una banda del oeste que se llamaba Muna Genoa. En un momento decidimos abrirnos de la banda y armamos Sobretodo en invierno donde conocimos a Matías Montes (ex baterista de MADR). Estuvimos tocando durante tres años y ahí conocemos a Pablo Romero. Nos terminamos separando de Sobretodo en invierno y armamos MADR con Alejo y Matías. Romero se enganchó con lo que estábamos haciendo y la cosa empezó a tomar forma. A partir de ahí, conocimos a Nicolás Martin (guitarrista) y terminamos de armar la formación que grabo el primer disco.

Un primer disco que llevó tres años para terminar de grabar.
El primer año tuvo mucho que ver con la formación de la banda. Para una banda que está empezando la elección de canciones es fundamental porque va a hablar de la identidad de ese proyecto. Yo tenía, no sé, 40 canciones más o menos. Y en ese proceso de selección Romero fui muy útil y atinado. Una vez que definimos los temas, empezamos a grabar y las voces fue un tema, porque yo en ese momento no cantaba como cuando terminó el proceso. Grabé las voces en mi casa con un buen mic y una buena placa. De alguna forma, me terminó de formar como cantante en ese disco. Después, terminamos de grabar en El Attic y lo mezcla Matías “Chávez” Méndez. Se presentó en Niceto Lado B y a partir de ahí todos dijimos “bueno, vamos a ponerle un poco de pilas, esto puede estar bueno, hay gente que le gusta”.

¿Cómo se fue generando esa movida?
Por el disco en sí, nosotros lo compartíamos desde donde podíamos. Después había mucho anónimo que lo compartía y demás, porque le gusta a uno que conoce a otro y así se fue armando. Lo cual después no significa que te vayan a ver 50 personas, pero en internet la movida con ese disco fue bastante diferente a lo que la realidad nos reflejó.

Después de terminar el segundo disco hubo un cambio en la formación, ¿cómo se dio eso?
Ya en el final del primer disco se empezó a dar una separación con el baterista. Yo tenía una visión que tenía más que ver con mucho trabajo, mucho esfuerzo, tres años por disco. El último año con esa formación tocamos 17 recitales. Ahí tuvimos un choque, nos juntamos a hablar, le buscamos una solución y le dimos para adelante. Y en ese momento empezamos a armar el segundo disco. Terminamos de grabar el disco como cuarteto, pero a los dos meses, nos juntamos y decidimos terminar el vínculo con Matías. En esa conversación, Nicolas también se bajó, pero por otros motivos. Ahí salimos a buscar un baterista, y encontramos a Ramiro Colomer que tiene una energía completamente renovadora, toca muy bien, le pone mucho entusiasmo a las cosas y es bastante talentoso también.

Continuando la línea del primer disco, Humilde frente al Mar aparece como un disco con una intensidad importante, que recorre diversos temas y estados. ¿Cómo definirías el disco?
Tiene un poco de todo, tiene un poco de melancolía, un poco de show, no es muy alegre, eso seguro. Sí es un disco trascendental, para mí. Siento que todos los que tienen contacto con el disco y que se permiten tener contacto con el disco, transitarlo un poco, no creo que sea un disco que les pase desapercibido. Un poco te va a interpelar, más si te pasó algo similar.

En este disco hay muchas imágenes y referencias al agua, la fuerza del mar y la corriente. También la tapa del disco va de la mano de eso, ¿nos contás un poco más de donde surgen esas relaciones?
La tapa del disco es un mar sin horizonte. Viste que siempre la imagen del mar viene con el horizonte, bueno en este caso no, es sin horizonte, es marea pura. La imagen me sirvió bien de metáfora en relación a lo que me estaba pasando a mí, a cierta sensación de que hay una marea que va a ser con vos lo que quieras y mejor entregarte. Y el disco habla un poco de eso, de finalmente decir bueno ya está, si total nos va a cagar a palos, entremos de la misma manera.

Por último, ¿que les depara el futuro con este disco bajo el brazo?
Despues del show en MOD nos vamos de gira por Rosario, Córdoba, San Luis, Mendoza y La Plata. Y en noviembre vamos a hacer la presentación oficial del disco, que estamos viendo si va a ser en La Trastienda o en Samsung Estudio, aunque todavía no está definido.

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