Están quienes sostienen que los pueblos deprimidos no vencen, y que por eso hay que combatir las injusticias con alegría. Sonreír hoy por hoy, en épocas de crisis política económica y social globalizada en Latinoamérica con el mapa de la región coptado por el fascismo, es un triunfo en sí mismo. En ese sentido, Politicalpari es una declaración de principios. El nuevo y esperado disco de Sara Hebe busca reivindicar la lucha y la resistencia, dejando de lado la solemnidad y elevando como estandarte a la música y al baile.

11 canciones explosivas conforman un álbum con una potencia arrolladora en el que confluyen salvajemente y sin prejuicios una pluralidad de estilos que van desde el rap hasta el punk, pasando por la cumbia, el reggaetón, el rock y el pop. Producido por el beatmaker Ramiro Jota, el flamante material cuenta con colaboraciones de la trapera Sasha Sathya, en “5 puntos” y la rapera paraguaya Mi$$il, en “La noche”. De este último tema se encuentra disponible su videoclip en YouTube, así como también el de “Violeta Perro” y “MMQTF”, todos publicados durante el 2018 en forma de adelanto.

“Yo me quiero ir de este planeta pero lo sigo aguantando /Algo tiene que pasar para que cambie, /Este mundo es un hombre con hambre”, suelta con rabia Sara en “Urgente”, una crítica voraz contra el sistema y la autoridad. En «Rayan», la rapera propone un viaje imaginario en avión, para visibilizar a través de la metáfora la modificación por decreto de la Ley de Migraciones, una de las injusticias que la interpelan. El clima festivo comienza con frenetismo a apoderarse de todo de la mano de “Movimiento Social El Deseo”, una cumbia murguera antifascista para perrear desde abajo para arriba y hacer bailar hasta al más conservador.

Como mecida en una hamaca, Sara se balancea de un tema al otro, pasando por todos los estados y poniéndole voz y corazón a las problemáticas que la conmueven. Habla de amor y de desamor, de encuentros y de desencuentros, de hambre, de lucha y de deseo. Todo eso y más es Politicalpari, una fiesta que no se le parece a ninguna otra. 

¿Qué significa Politicalpari?
En principio, es una palabra inventada. Son dos palabras en una. Como dos ojos que se juntan en un tercero, pero no panóptico sino un tercer ojo alternativo de una visión sabia con alma de niñx. Un invento. A la vez, es una ironía. Estamos en un momento histórico en el cual el capitalismo se ha puesto y posicionado bajo nuestras pieles tan extrema y dramáticamente que ya estamos aprendiendo, adoptando y acatando casi sumisa o conscientemente, no lo sé, palabras y frases en inglés por doquier. “Nos vamos de pari”, colonizada for life. Es así, el inglés tiene su buen flow, y «lo latino» se mixeó con lo yankee. Además, Politicalpari son las fiestas que venimos haciendo desde que empezamos a tocar en vivo. Son recitales en donde hay un discurso, un posicionamiento y decisiones políticas, por ejemplo dónde hacer esa fiesta y cómo hacerla. Aprendí con el tiempo a ser un poco más «política» en el mejor sentido del concepto, más organizada. También creo que estamos en un momento de altas producciones de fiestas, espacios, obras de teatro, música y danza. Un muy buen momento, sobre todo de lxs más jóvxnes. Todas las fiestas son políticas pero no todas tienen que ser como Politicalpari, sino sería aburrido, habría cero diversidad.

¿Cuáles son las luchas que te interpelan en este momento, las que inspiraron a crear este nuevo material?
Varias. Quizás no me afecten directamente. Tengo mis privilegios y también soy una obrera de la música. Ley laboral trans ya, es una. Otra, la modificación por decreto de la Ley de Migraciones, que deja atrás el paradigma de protección de derechos y lo cambia por el estado de sospecha. Lxs migrantes, travas, putas y manterxs la están pasando pésimo. Hablo de eso en un tema en el que yo digo que “quiero viajar sin parar y poder trabajar”, ir a donde se nos cante. Una utopía, ante esta distopía. Sí al baile, a las bases de Ramiro Jota y de otros productores, a la música sin pentagramas, sin cárceles, sin prejuicios y en movimiento como el género, la sexualidad y la identidad. Sí a la música, no al fascismo.

¿Creés en el baile y la alegría como herramientas políticas de combate y resistencia?
Me cuesta un poco eso de «la alegría», eso puede que nos quede a algunxs privilegiadxs. No sé, bailar para mí es el paroxismo de estar viva.

¿Y cómo se refleja eso en tus letras?
Sincerarme conmigo en este disco fue clave. Hay letras de estos temas nuevos en las que digo «Siempre quise pasear por aeropuertos y tener para comprar.» En estos casos siempre cito a la actriz y escritora Susy Shock: «Nadie puede pensarse por fuera del capitalismo.» Yo para escribir a veces salgo de mi burbuja y otras me quedo adentro.

Sara Hebe en el Festival La Nueva Generación – Foto: Juan Curto

Cuando salió tu primer disco, La hija del loco, contaste que tu inspiración salía del diario y la calle. Así como dicen que es más fácil escribir en momentos de desamor, ¿te resulta más sencillo hacer canciones en épocas de crisis, plagada de injusticias sociales, como la que estamos viviendo en Argentina?
No me resulta sencillo hacer canciones nunca. La historia de la humanidad es una historia de fracasos que llevan a victorias. Y así… hay que seguir.

Yendo a la pata musical del disco, ¿notás diferencias de sonidos con respecto a los anteriores o creés que todos siguen una línea?
Seguimos la misma receta porque nos gusta mucho este menú. Un poco de todo. ¿En la variedad está el gusto? Bah, al menos para nosotrxs. Ramiro Jota es medio de otro mundo, sus beats evolucionaron bocha. Es un nerd que se la pasa craneando bases, cortes, buscando sonidos y tocando. Es el productor general del disco, aunque hay bases de otros como King Doudou, Astroboy, El Nabu 666 y Edu Morote, nuestro batero de rock platense que metió la base para el único tema «rockeropunkipop» del disco que se llama «Ignatia». A nivel sonido intentamos mejorar, grabamos en Heterogénea Estudio, un estudio más profesional. Sigue una línea pero intentamos sonar mejor. Estoy ya pensando en el próximo disco, siempre será mejor.

¿Cómo fue la dinámica de trabajo con Ramiro Jota para la realización de este disco?
La dinámica es la de siempre, él me pasa beats y yo escribo. Escribo sola. Cuando me pasaron bases los otros productores yo escribí y maquetié y luego Ramiro Jota metió producción adicional. Rami aportó una gran parte del trabajo. Es el productor, y yo diría director musical de esta orquesta, que a veces es un power trio, y cuando tenemos más plata suma en los vivos a mi hermana Arie, en coros y a Lali Bass, en alto bajo de seis cuerdas.

En este nuevo disco hay un amplio abanico de estilos. Hay una cumbia, hay un tema más rockero, hay rap, un poco de todo. Sin embargo, sorprende que no hayas incursionado en el trap puro y duro como el que hoy se conoce popularmente. ¿No te da curiosidad este género?
«5 puntos» es un trap a nuestro estilo. Sasha Sathya le mete lo más street trap que se puede escuchar hoy. Y sí, voy a meterme más con bases trap, pero teneme paciencia, soy una señora (risas). El trap is the new rap, lo amo. Aunque puedan criticarme por esto o pueda sonar desacertado, el trap es un ritmo, género y estilo aparte que reinventó el rap, el rap que never die. Es un género o estilo en sí mismo, pero es quizás de la misma cultura del hip hop, o al menos son culturas primas, primas hermanas quizás. Me encanta casi todo el trap que suena ahora.

¿En qué momento creés que se encuentra el hip hop en Argentina con este auge del trap?
En un momento excelente. Hay bocha de pibas rapeando, haciendo reggaetón, punk y pinchando música. El vacío del rock lo ocupó el hip hop, definitivamente.

¿Con qué nos vamos a encontrar el 20 de abril en Niceto?
Va a ser una fecha super piola. Antes, va a tocar unos temas MDF, un alto rapero. Además, van a pasar música Mica Towers y Pensamiento Rítmico. Después, en nuestro show haremos los temas de siempre, algunas reversiones inéditas, un sorpresa re bomba de invitada en «I Follow Rivers» de Lykke Li, un gran cóver que siempre hacemos, mis amigues dándolo todo en el dance anómalo, y seguro toquemos un tema del disco nuevo por primera vez. Después nos vamos por 3 meses, y a la vuelta presentamos la propia Politicalpari con bombos platillos, mucha bronca, mucha risa y mucha fuerza.

Tus shows tienen la particularidad de hacer visibles las luchas de las minorías en un marco de fiesta y alegría ¿cómo surge esta decisión?
Más que decisión, es una espontaneidad, un devenir. Surge naturalmente, auténticamente, de forma orgánica, desinstitucionalmente. Aunque a veces las instituciones nos sirven de marco para seguir ocupando espacios, como por ejemplo el [Centro Cultural de la Memoria Haroldo] Conti, que está resistiendo un vaciamiento. Hago, en mi medidita de lo posible, visibles las luchas que me conmueven, porque realmente me conmueven.

Si una revolución sin baile no vale la pena, entonces, ¿el perreo es político?
Todo es político… lo personal y todo «lo demás». El perreo es lo máximo. Larga vida al reggaetón. Amén (con acento en la «A»).

*

Sara Hebe y Ramiro Jota se presentan el sábado 20 de abril en Niceto Club (Niceto Vega 5510, CABA) y el sábado 27 de abril en el Galpón de las Artes (Calle 71 900, La Plata).

Foto principal: Aude Villiers-Moriamé.