“Experiencia surrealista”. Así definieron los Telescopios –Bernardo Ferrón, Rodrigo Molina, Nicolás “cariñosamente-apodado-El-Mudito” Moroni y Cucho Ortiz- a las sensaciones que giraron en torno al triunfo en el concurso de Quilmes Garage, que les concedió formar parte del line-up de uno de los festivales de música internacional más esperados del año, el Music Wins Festival, en Tecnópolis. Y eso que la lluvia que atosigó Buenos Aires había logrado ponernos a todos un poco nerviosos. Pero los cordobeses se mostraban naturales y espontáneos, ansiosos de compartir ese surrealismo en el que se encontraban embebidos, un surrealismo que grita que todo es posible. Es como si de repente a un niño -o a cuatro, en este caso– se le hubiese entregado la llave de un portal mágico, dónde no solo se lo invita a tocar en escenarios ansiados por las masas sino que también se le otorga una adecuada y bien merecida visibilización de su talento. Es que para Córdoba -tanto en cuanto a su escena independiente como a la construcción de su público- hay algo que resurge, que se reconstituye, un freno de mano que ya no existe más. En palabras de Bernardo y Rodrigo, hay una especie de activación rondando en el aire, una nueva generación de valientes que no planean detenerse; músicos que se animan a grabar, que ensayan con profesionalismo, que apuestan al hacer con esfuerzo pero sin temor acerca del futuro. La música independiente, para Bernardo, vuelve a cobrar su fuerza a raíz de recuperar las ganas de mostrarse, de intensificarse para su público, de mutar proyectos hasta encontrar lo que verdaderamente le satisface. Entre el realismo y el positivismo, Telescopios cae como un rayo –omnipotente pero ligero- dispuesto a entregarse a la acción y la creación. Es por ello que continúan componiendo, zapando y ensayando, aun cuando no esté en los planes directos de la banda lanzar un nuevo material discográfico definido luego del preciado El Templo Sudoku, uno de los discos más reveladores y entusiastas del año local. La producción y la grabación constante son los principales motores de una banda joven y pegadiza que, incluso, analiza la música desde su perspectiva de consumo. Rodrigo habla de una participación más activa del público – un apoyo que se refleja en las descargas de Bandcamp y en las reproducciones en YouTube, además de la convocatoria en vivo.

Cuando llegó el momento de preguntarles sobre el género con el cual se identificaban y forzarlos a auto-referenciarse, vino el efecto rebote: “¿Para vos cuál es?”, me sonrieron. Y con la máxima torpeza atiné a inventar el concepto de “pop modernoso” –un término que ellos mismos me invitaron a utilizar– para abarcar a todos aquellos que no se atreven a detenerse jamás, para resignificar la nueva avalancha de música joven y enternecedora que colma el indie de Córdoba. Si crecer es una trampa, Telescopios ha caído en la mejor, y dentro de ella aguardaban artistas de la talla de Mac DeMarco, The Brian Jonestown Massacre, Primal Scream y los mismísimos Air.

Las próximas fechas de los niños-llave-al-portal-mágico son tanto en Buenos Aires como en su ciudad natal: Jueves 1 de diciembre junto a Jvlian y Translúcido en Beatflow, viernes 2 en Rosario junto a Alucinaria y Dubies y finalmente en Club Belle Epoque el Sábado 10 de diciembre, con Alucinaria e Ignacio del Pórtico de visitantes.

Foto: Matías Casal

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