Fradi me espera en un bar del barrio de Almagro. Nos asombra el griterío y pedimos una cerveza. Se festeja un casamiento, nos informa la camarera. Se nos acerca una niña y nos pregunta si nos gusta su vestido. Es hermoso, estás re linda. Luego corre y regresa a sus juegos. Pedimos más maní, por favor. Fradi editó en este 2018 Orgullo y prejuicio pero posee, a pesar de sus veintiséis años, un profuso historial: “Tengo dos discos antes, que los grabé también en mi casa, salieron entre diciembre de 2015 y mayo del 2016, los dos. Y ahora me tomé un tiempo más largo para producir este. Hay uno de canciones con la guitarra y hay uno, el segundo, que es instrumental. Acariciar la paciencia es el de canciones y Madrugada sin luz no espera al sol para brillar es el instrumental. Esos discos los grabé en el medio de estar en varios proyectos y en mi casa, con el tiempo que tenía, los instrumentos que tenía, computadora, etc. Cuando grabé esos discos estaba tocando también en otras bandas: El príncipe Idiota, Lache y Viva Elástico, entre otras”.

VAMOS LAS BANDAS

Fradi colabora o se suma a todas aquellas bandas de las cuales el proyecto lo seduce: “Yo empecé a tocar a los quince años en una banda que se llama Lache, con la cual grabé discos y toqué hasta prácticamente ahora. Estamos en un pequeño parate, pero fue mi primera banda y, básicamente, aprendí todo: lo que es una prueba de sonido, lo que es tocar en un escenario diminuto para seis personas, la posibilidad de colaborar con diferentes artistas, amigos, fue una experiencia musical constante, de aprendizaje”.

A pesar de la juventud de sus integrantes, Lache es ya, una banda longeva:

“Hay muchas bandas que empezaron en ese momento y que siguen ahora. Los reyes del falsete cumplieron diez, Mi amigo invencible también, bandas con las que, de hecho, hemos compartido escenarios y tocado”.

Foto: Cari Aimé

Fradi es un tipo múltiple: abordaje de distintas disciplinas artísticas, colaboración con diversas bandas, experimentación con distintos instrumentos, organización de ciclos. En lo referente a las bandas, se explaya: “Con Mi Amigo Invencible colaboré. Grabé una canción que se hizo para un disco tributo, en un momento, hicimos un cover de David Bowie. La colaboración vino de que yo también toco en El Príncipe Idiota y los chicos de Mi Amigo Invencible precisaron una colaboración para esas canciones. Me sumé a grabar piano”.

Pedimos otra cerveza. El griterío de la fiesta prosigue, los niños y las niñas corren. Sos multi-instrumentista, le comento a Fradi: “Sí, en todas las bandas que colaboré siempre toqué varios instrumentos y en los discos anteriores, pero especialmente en este, me ocupé de llevar eso a fondo, porque quería lograr un concepto de producción bien propio, al menos cerrar eso y cuando eso estuviese completado hacer colaboraciones como las de Juli Desbats pero, realmente, me encanta experimentar con los instrumentos, siempre toqué la guitarra, pero en las bandas que colaboré terminé tocando teclados, o el bajo, y fui aprendiendo de todos los proyectos qué quería para las canciones de esos instrumentos y, entonces, me di la libertad de trabajar sin trabas, grabar todo, también lo mezclé, digamos, todo el proceso desde la composición hasta el final, del master. El master aclaro que, a excepción de dos temas, lo realizó Alén Aguilera.”

MÁS ORGULLO, MENOS PREJUICIO

Orgullo y prejuicio es el último disco de Fradi, y también un libro de la escritora inglesa Jane Austen, publicado en 1813 y devenido luego en película, de título homónimo, durante el 2005: “Sí, hay una cita a Jane Austen. Empecé a leer el libro hace mucho tiempo, no lo pude terminar porque siempre estoy leyendo muchas cosas. Siempre me encantó el título, es una novela que tengo como deuda. Y el título me vino cuando estaba haciendo las canciones, a partir del concepto estructurador de las letras, que va por el lado de la ambigüedad y la contradicción, y me pareció que iba justo para retratar la esencia de las canciones y además es un recordatorio de que quiero leer el libro y terminarlo.”

Fradi ríe como un escolar con la tarea pendiente. Y otro trago de cerveza y los aplausos para la pareja casamentera. Orgullo y prejuicio, el disco, recorre, en sus músicas y en la lírica, el placer, lo sensorial, el erotismo en todas sus vertientes: “A mí me gusta trabajar mucho la lírica y la poética a partir de conceptos y eso me ayudó bastante a desarrollar las letras, a buscar melodías, y a partir de eso pensar que para mí, la música pop, tiene que ver mucho con la voz al frente, perder inhibiciones, mostrarse y trabajar con esa estética que muchas veces puede ser imperfecta pero, a la vez, da pie a la experimentación. Aproveché el tema de grabar en casa, con no correr con nada, darme la libertad a probar, y descubrir mi voz, porque en todos los proyectos que colaboré siempre fui como instrumentista, y la verdad es que lo disfruté mucho”.

Con respecto a las letras, las asocié directamente con el placer, y entonces, me vinieron las letras de Virus… que, muchas, las escribía Roberto Jacoby.

“He escuchado para la producción del disco, cosas de Virus, de Charly, de bandas como Viudas e hijas de Roque Enroll, bandas sobre todo de los ochentas que trabajaban con el tema del placer y también con la ambigüedad, con respecto al placer, con respecto a las sensaciones, a la contradicción entre la razón y los sentidos. Siempre me gustaron esos rasgos poéticos de Virus y sobre todo como los interpretaba Federico Moura. El hilo conductor de las canciones tiene que ver con sentimientos como el placer, también tiene eso el video que acompaña al álbum, que es yo comiendo frutas, que tiene que ver con esa sensación que pasa por lo tangible. Algunas otras referencias importantes: los primeros discos de Miranda! y Adicta.”

Fradi bebe un trago de cerveza, come unos maníes cual sandía en el video y, luego de un espacio de meditación, concluye: “Hay un tema no sé si con el placer, con lo sensible. Lo sensible en el sentido de lo sensorial, y las letras tienen un punto de vista que es como la antesala de eso, yo tengo un tema con la poética actual, de las letras, que muchas veces pasan por el amor, cosas que ya están explotadas al mango, y yo quise trabajar con una poética que esté alrededor de eso, con las incertidumbres, con lo que se oculta, lo que se muestra, y el miedo a expresarlas”.

Foto: Cari Aimé

TENGO UN CORAZON CON CAPRICHITOS

Fradi – que, a modo de anécdota, participa en una banda tributo a Cris Morena – enumera influencias: Manuel Embalse, Natalia Spiner, Violeta Castillo, Francisco Villa, Lupe Sendra, Joa Joys, Tito, Peter Pank, Dani Umpi. Es que, lo que aúna a todas a todas esas firmas es el concepto, algo que obsesiona, estimo, a Fradi, el concepto global de la obra: “Hay una vocación por jugar con lo ochentoso, Virus, el Charly de Piano Bar, Viudas e Hijas, lo que a mí me gusta mucho de estos artistas es que tienen un concepto musical que va de mano de la letra que se aleja de ciertos lugares comunes y quise plasmar eso. En este momento la producción de los discos independientes, creo, está muy ligada a la distorsión, a las guitarras, Y yo dije: no importa dónde esté grabando, quiero que la gente que escucha la canción, se meta en la canción y que se meta en la textura de la canción, que tiene que ver también con lo sensorial. Que sientan la guitarra como algo tangible, que el sintetizador interpele en el oído de otra manera”.

¿Qué esperás del disco? 
“El disco salió, medio, por un capricho mío, básicamente estoy tratando de sacar cosas todos los años, tiene que ver con un capricho, también, de decir: puedo hacer esto. Una prueba a uno mismo. Y el objetivo final de alguien que hace música es seguir haciéndola. En algún momento creo que había una contradicción entre los deseos y las posibilidades de alguien que quería hacer música, se preocupaba por pegarla, esas cosas como que ya fueron, y creo que grabando en su casa, uno, teniendo la posibilidad de pensarlo diariamente el concepto de la canción sin un límite, está la posibilidad de decir: quiero sacar un disco este año, puedo sacar otro el que viene, y así…la idea del disco es, básicamente, encontrarme a mí mismo en mi propia capacidad productiva… Y seguir haciendo música.”

La forma de circulación de la música se modificó muchísimo en estos últimos años. Hasta no hace mucho si no te sacaba una discográfica, no publicabas el disco, ahora hay una forma más simple de sacarlo, es mucho más democrático, mucho más abierto…

“Creo que se instalan nuevas formas de dominar el mercado, si antes era la discográfica, ahora pasa por otro lado, pero termina generándose cierto tope, el hecho de que todos puedan grabar un disco hace que se pierda en un maremágnum… hay mucha información. Con nuevas formas de dominar el mercado -sin ignorar que subsisten todavía las antiguas- me refiero, por ejemplo, a las bandas que se viralizan o se instalan a fuerza de cosas que no tienen tanto que ver con lo musical sino más con la imagen y su construcción en las redes.”

Fradi posa para las fotos, los niños y las niñas lo observan, asombrados, saltan, lo señalan. La fiesta debe continuar.

Y las calles de Almagro tienen ese no sé qué.

Fradi se presenta el 19 de mayo en la Cooperativa Cultural Qi. Thames 240, con Violeta Castillo y Lupe Sendra.

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Foto principal: Cari Aimé

 

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