La música tiene facilidad para llegar a lo más profundo del corazón y generar o potenciar sentimientos y emociones de todo tipo, e incluso causar reacciones como el llanto. Son incontables las obras musicales que tienen potencial para hacer que el oyente termine con lágrimas en sus ojos, pero hoy queremos hablarte sobre tres que comparten un elemento en común: un solo de guitarra que conmueve y emociona.
Jimi Hendrix – “Little Wing”
En esta balada de ritmo lento, tanto la voz como la guitarra de Jimi Hendrix cuentan con efectos de estudio de grabación acompañados de bajo, batería y glockenspiel. En cuanto a la letra, es una de sus varias canciones que hacen referencia a una figura femenina idealizada o parecida a un ángel guardián, pero lo que sin dudas destaca es su emotivo solo.
The Beatles – “While My Guitar Gently Weeps”
Escrita por George Harrison, la pista sirve como un comentario sobre la falta de armonía dentro de los Beatles después de su regreso de estudiar Meditación Trascendental en la India a principios de 1968. Lo curioso de esta obra de los Fab Four es que ninguno de ellos se encargó de grabar la guitarra, pues ese pesó cayó sobre Eric Clapton, quien aprovecho la oportunidad para sacar a relucir su talento a partir del segundo minuto.
Prince – “Purple Rain”
La power ballad de Prince se convirtió en una de las creaciones más recordadas del músico nortamericano. Claro está, uno de los puntos más altos de “Purple Rain” es el inconfundible solo que ocupa los últimos minutos del tema.