No todos los estribillos logran su popularidad gracias a sus palabras o melodías, sino muchas veces por una combinación de sonidos y expresiones sin sentido literal. A continuación, 4 canciones exitosas cuyos estribillos carecen de significado real, pero que se volvieron tan masivos que el público los corea a viva voz.
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota - "Ñam fri fruli fali fru"
Este rock and roll es uno de los más conocidos y populares de la banda argentina y, a pesar de presentarse como un verdadero trabalenguas, los ricoteros lo cantan como si fuera una suerte de canción de cancha. El tema habla de una relación sexual y de la química entre una pareja; por eso, las declaraciones de Indio Solari a través de sus redes sociales le aportaron lógica a este fragmento: "Esos sonidos los producía una amiga cuando recorría mi cuello con besos cortitos. Una pavada, bah".
Hanson - "MMMBop"
"Mmmbop, ba duba dop ba / Du bop, ba duba dop ba", reza el estribillo de este himno adolescente de los años 90 que, a pesar de no usar palabras reales sino únicamente onomatopeyas, logró ser lo suficientemente atractivo a nivel fonético como para que todo el mundo lo tarareara. La frescura de esta canción no solo se expresa en sus estrofas, sino también en este estribillo que se asocia directamente con el optimismo y la felicidad.
Little Richard - “Tutti Frutti”
Como antecedente directo del éxito de Hanson se encuentra este clásico de Little Richard que desborda diversión y que, en su estribillo, parece imitar la rítmica de una batería. Más cercano a la tradición del scat que a la del jazz tradicional, el alocado tema exclama: "Awopbop-a-loo-mop-althop-bam-boom / Tutti frutti, oh rooty", una frase difícil de replicar pero que confirma que no siempre hacen falta palabras para transmitir energía pura.
Sumo - "La rubia tarada"
Este es el gran ejemplo de cómo una letra sin sentido aparente puede convertirse en un himno coreado por multitudes. Luca Prodan plasmó en esta obra de Sumo una ácida crítica a la superficialidad de la sociedad moderna y, para coronarla, incluyó un fragmento de sonidos sin significado claro que terminaron convirtiéndose en el verdadero leitmotiv de la composición.









