The Beatles fue una de las primeras bandas en experimentar la fama mundial y masiva. Si bien otras estrellas como Elvis Presley y actores y actrices de cine habían marcado el pulso del fanatismo, la banda de Liverpool fue la impulsora de una verdadera manía. Sin embargo y, como contracara, también sufrieron la prohibición en diversos países.
La locura de los fans por los Fab Four quedó plasmada en la película A Hard Day’s Night, en la explosión de merchandising y en la imposibilidad de seguir tocando en vivo frente al griterío en los conciertos. De todos modos, sus miembros se las ingeniaron para mantenerse lo suficientemente humildes y no enloquecer en el camino.

En la cúspide de la fama, John Lennon hizo un controversial comentario que lo llevó a ser condenado por la iglesia: que The Beatles se habían vuelto “más populares que Jesucristo”. A pesar de esto, Mick Jagger cree que fue Lennon el que mantuvo la humildad entre el resto de la banda.
“John era educado, muy inteligente, cínico, divertido y una compañía muy agradable. Tenía un efecto muy divertido sobre el resto de The Beatles. Si ellos alardeaban mucho sobre lo grandes que eran, tenía formas de callarlos. Él decía, ‘No te preocupes, se está acostumbrando a ser famoso. ¡Callate!'”, expresó Jagger.

The Beatles generaron una fiebre mundial siendo muy jóvenes, por lo que la fama significó un revuelo en sus vidas. Paradójicamente, la inconmensurable fama de Lennon fue la que impulsó a Mark David Chapman a asesinarlo, sosteniendo que su objetivo era ser el hombre más famoso del mundo.