Después de días incontables de lluvia y mal clima, es inevitable remontarse mentalmente —aunque sea por un rato— al verano. El imaginario de sol, playa, calor y un estado de ánimo festivo representa, para mucha gente, una vía de escape en semanas de frío e inestabilidad. Aunque hay tiempo y lugar para pensar hacia dónde va el mundo, esta estación tiene la particularidad de hacer que, por un momento, todo se sienta mejor.
En ese sentido, la noción de "canción del verano" se convirtió en un gesto casi publicitario que pierde todo su sentido apenas llega el primer frío del otoño. Hoy, el término suele asociarse a algún hit bailable e insufrible que solo le interesa a quienes están de fiesta en alguna parte del mundo.
Pero no siempre fue así. Hubo una época en la que la canción del verano era un logro genuinamente codiciado: una oportunidad de gloria que cualquiera podía arrebatar si no se aprovechaba a tiempo.
Una tradición moderna
Hay algo llamativo en este fenómeno, y es que se trata de algo relativamente moderno: se consolidó en los últimos 60 años, a medida que la música popular explotaba en popularidad y crecían con ella las oportunidades que ofrecían las listas de éxitos. Y todo comenzó con un bikini.
El origen de la primera canción del verano se remonta a 1960, cuando los compositores de "Itsy Bitsy Teenie Weenie Yellow Polka Dot Bikini" se acercaron a Brian Hyland para proponerle grabar el tema. En aquel momento, no era más que una canción pop novedosa, sin pretensión alguna de cambiar el curso de la historia.
Sin embargo, cuando el sencillo alcanzó el primer puesto del Billboard Hot 100 y cobró relevancia mundial, aquel verano terminó siendo recordado por un motivo completamente distinto. Las marcas de moda se disputaban el diseño del próximo traje de baño, mientras la prenda se convertía, de golpe, en el centro de la tendencia musical del momento.
Más allá de que hoy pueda discutirse si la temática de la canción resulta del todo apropiada, lo cierto es que, como puntapié inicial del concepto de canción del verano, no hubo mejor representación que una pausada escapada a la playa bañada de sol, y en su momento todos lo sabían.










