Desde que la Navidad empezó a celebrarse como una festividad con música propia, un número interminable de canciones se crearon con el fin de capturar su espíritu en diferentes momentos de la historia. Sin embargo, aunque hoy asociamos diciembre con tracks como el inmortal “All I Want for Christmas Is You”, “Last Christmas” o “White Christmas”, estas pistas forman parte de una tradición mucho más antigua. Para entender cómo nació la música que resurge todos los fin de año, es necesario retroceder muchos siglos y ver cómo los cantos e himnos de distintas épocas se fueron transformando hasta llegar a lo que hoy llamamos “canciones de Navidad”.

El primer registro que se considera un tema navideño con temática explícita aparece en el año 336 d.C., bajo el título “Jesus Refulsit Omnium”. Se trató de un himno escrito en latín por cristianos romanos que celebraban el nacimiento de Jesús, y se considera el ejemplo más temprano de música compuesta con un propósito navideño específico. Cabe destacar que, aunque muchas piezas anteriores hablaban de temas religiosos o rituales asociados al solsticio de verano (o del invierno, dependiendo del hemisferio), esta composición documentada marca la primera vez que se asoció formalmente una canción con la celebración de la Navidad tal como la entendemos hoy.

Con el paso de los siglos, la música navideña siguió evolucionando. Ya en el siglo XII existían villancicos como “The Friendly Beasts”, que todavía se interpretan en algunas tradiciones europeas, y para el siglo XV en Inglaterra se cantaban temas populares durante las celebraciones de Navidad. Sin embargo, no fue hasta 1739 que apareció un título ampliamente reconocido de forma similar a las canciones navideñas modernas: “Hark! The Herald Angels Sing”, una pieza que empezó a ser parte de los repertorios familiares y eclesiásticos con un formato más cercano al que conocemos en la actualidad.

Hark the Herald Angels Sing with Lyrics | Christmas Carol & Song
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