Metallica construyó su carrera sobre una relación muy cercana con sus seguidores. Desde los días del thrash metal underground hasta llenar estadios en todo el mundo, el cuarteto de San Francisco supo cultivar una lealtad por parte de su público que pocas bandas de rock lograron igualar. Por eso, lo que ocurrió en el año 2000 sacudió a la industria musical y a sus propios fans.
A principios de 2000, varias radios de Estados Unidos comenzaron a emitir un demo de "I Disappear", el tema que la banda —conformada por aquel entonces por James Hetfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett y Jason Newsted— había grabado para la banda sonora de Misión Imposible 2, que todavía no había sido lanzada. Investigando el origen de la filtración, el grupo descubrió Napster, una plataforma de intercambio de archivos que no solo tenía ese track, sino toda su discografía disponible para descargar gratis.
La respuesta no se hizo esperar. Metallica demandó a Napster por infracción de derechos de autor, exigió un mínimo de 10 millones de dólares en compensación por daños y perjuicios, y proporcionó a la plataforma una lista con los nombres de 335.435 usuarios que habían descargado su música ilegalmente para que sus cuentas fueran suspendidas. En julio de 2000, Ulrich testificó ante el Comité Judicial del Senado de los Estados Unidos: "Creo que Napster secuestró nuestra música sin pedirlo. Nunca buscaron nuestro permiso".
Una movida poco inteligente
La reacción pública fue devastadora para la banda. En los MTV VMAs de ese año, el cofundador de Napster, Shawn Fanning, apareció en el escenario usando una remera de Metallica y bromeó diciendo: "Le pedí prestada esta remera a un amigo. Capaz, si me gusta, me consigo una". Por su parte, Ulrich fue abucheado por el público.
Meses después, durante una entrevista con Playboy en 2001, Hetfield emitió unos comentarios que no hicieron más que avivar la llama: "Los fans de Metallica se pusieron del lado de Napster porque son unos vagos bastardos que quieren todo gratis". Siguiendo esa misma línea, Ulrich afirmó: "Si vas a dejar de ser fan de Metallica porque no te doy mi música gratis, vete a cagar". Con el tiempo, Lars reconoció que entregar públicamente los nombres de sus fans "quizás no fue la movida de PR más inteligente de todos los tiempos".









