Cuando Bon Scott, el otrora cantante de AC/DC, murió el 19 de febrero de 1980, la banda decidió continuar y, para ello, se puso un difícil objetivo: encontrar a alguien capaz de reemplazar a su frontman. Dicha misión finalizó cuando el grupo se topó con Brian Johnson, el vocalista de la banda Geordie, a quien el propio Scott había recomendado después de verlo tocar en vivo.
Johnson grabó junto a la banda Back in Black, el séptimo proyecto de estudio de la banda. El disco salió a la venta el 25 de julio de 1980 después de haberse grabado unos meses antes en las Bahamas, bajo la producción de Robert John "Mutt" Lange. Pero el proceso de mezcla, realizado en Electric Lady Studios, en Nueva York, se extendió varias semanas después de terminadas las sesiones de grabación.
Ese tiempo de espera hizo dudar a Johnson sobre el resultado final del LP. De hecho, en una entrevista con el programa Q with Tom Power de la radio canadiense CBC, Brian contó: "Malcolm y Angus [Young] estaban poniendo distintas partes y quedándose ahí para la mezcla. Volvimos, y después de unas seis semanas, yo pensaba: 'debe haber quedado horrible'. Porque no había escuchado nada".
Además, el cantante de 78 años contó que, apenas terminó de grabar sus voces, se fue a fumar un cigarrillo a un muelle sin saber si iba a seguir en la banda. Años después, en una charla con el programa Behind the Music, resumió cómo entendió su llegada al grupo: "Nunca me trajeron para reemplazar a Bon. Me trajeron porque Bon ya no estaba". Como ya es conocido, Back in Black terminó convirtiéndose en uno de los discos más vendidos de la historia del rock.










