En los orígenes de cualquier banda hay un momento casi inevitable y es el primer ensayo: una instancia necesaria donde los integrantes de un grupo comiezan a conocerce y compartir sus influencias.
Incluso los nombres más grandes del rock atravesaron ese ritual, por ejemplo AC/DC. Antes de convertirse en una de las bandas de hard rock más importantes del mundo, el conjunto australiano se formó tocando canciones de bandas y músicos que admiraban.
Como ocurrió con The Beatles, que en sus primeros años llenaban sus shows con versiones de Chuck Berry y otros músicos, el camino de AC/DC comenzó interpretando canciones ajenas. En particular, el disco debut de The Rolling Stones publicado en 1964, que funcionó como una suerte de manual de iniciación para el grupo.

Un disco que funcionó como "biblia"
Para Brian Johnson, quien más tarde se convertiría en vocalista del grupo, ese primer disco de los Stones fue directamente "la biblia". El LP debut de los británicos fue una guia indispensable para comenzar y aprender a tocar. "Aprendimos todo", dijo de este material, en una cita recuperada por Far Out Magazine.
La influencia era tan profunda que rozaba la imitación. "Intentamos copiar todo”, admitió Johnson, evocando incluso el detalle de haber ahorrado plata para comprarse unas maracas, con la intención de emular a Jagger en vivo. En ese gesto estaba la necesidad de acercarse a un ideal artístico que parecía inalcanzable.
En paralelo, en Australia, los hermanos Angus Young y Malcolm Young también encontraban en los Stones una fuente de inspiración clave. Sus primeros riffs, todavía en formación, dialogaban con el ADN blusero que la banda británica había revitalizado. Con el tiempo, ese vínculo simbólico se transformaría en un vínculo completo.









