A lo largo de su trayectoria al frente de King Crimson y como colaborador de figuras como David Bowie y Brian Eno, Robert Fripp construyó una de las carreras guitarrísticas más singulares del rock. Más interesado en la composición, las texturas y la experimentación que en el tecnicismo del instrumento, el músico británico desarrolló una estética alejada de los parámetros habituales de la guitarra.
Aunque suele ser considerado uno de los guitarristas más influyentes del rock clásico, en distintas ocasiones Fripp manifestó el poco interés que siente por la figura del "guitar hero". Su formación, atravesada tanto por el jazz como por la música clásica, lo llevó desde muy joven a buscar formas de interpretación más complejas y menos convencionales que las predominantes en el rock de las décadas de 1950 y 1960.
Esa mirada crítica hacia algunos de sus colegas también alcanzó a algunos de los nombres más celebrados de la guitarra eléctrica. Durante una entrevista concedida a Guitar Player en 1974, Fripp se refirió sin rodeos a Eric Clapton, uno de los músicos más influyentes del blues rock.

Banal y tedioso
"Creo que Clapton es, en gran medida, bastante banal, aunque hizo cosas emocionantes al comienzo de su carrera junto a John Mayall", señaló Fripp, en referencia a su trabajo con John Mayall & the Bluesbreakers. El guitarrista reconoció la contundencia de Blues Breakers with Eric Clapton (1966), al que describió como "superlativo", pero sus elogios terminaron ahí.
"Vi a Cream en vivo una vez y me parecieron bastante malos. El trabajo de Clapton desde entonces me resulta excesivamente tedioso", declaró Fripp, marcando una distancia respecto del músico británico y de buena parte del rock basado en el blues. Cream, integrado por Clapton, Jack Bruce y Ginger Baker, es considerado uno de los grupos más influyentes de los años 60, aunque eso no alcanzó para impresionarlo.









