Bob Dylan nunca tuvo problemas al hablar de otros artistas. A lo largo de su carrera, el músico repartió descripciones lapidarias y elogios precisos con la misma naturalidad con la que escribió algunas de sus canciones. Pero hubo una excepción. Cuando le pidieron que describiera a Willie Nelson para un perfil recientemente publicado en The New Yorker, Dylan se detuvo y dudó. Y lanzó una advertencia: hablar de Willie, dijo, es correr el riesgo de decir algo “estúpido o irrelevante”.
Desde ese punto de partida, Dylan se lanzó a un retrato tan poético como inabarcable. "Es tan todo”, escribió. En su descripción, Nelson aparece como un "alma vikinga antigua”, un “filósofo de la luz de la luna”, un trovador con pañuelo rojo y trenzas “como sogas gemelas enlazando la eternidad” y “una aparición de cowboy que escribe canciones con agujeros por los que puedes arrastrarte para escapar de algo”.
Su voz, dice Dylan, es "como una luz cálida de porche dejada encendida para los errantes”, y su guitarra es tratada como “el último perro leal del universo”. Pero incluso después de esa catarata de imágenes, admite que nada alcanza para definir al músico texano de 92 años. Dylan lo describe como alguien amable, generoso y tolerante con la debilidad humana. "Es como el aire invisible. Está arriba y abajo. Está en armonía con la naturaleza. Y eso es lo que lo hace Willie", concluye.
A los 92 años, Willie Nelson sigue activo. En 2025 volvió a compartir ruta con Dylan, de 84, en el Outlaw Music Festival Tour. Además, acaba de editar su álbum número 155, Workin’ Man: Willie Sings Merle, mientras Dylan prepara una nueva etapa de su gira Rough and Rowdy Ways para este año.










