George Harrison es reconocido como uno de los más grandes guitarristas de la historia. Si bien este mote no lo ganó con grandes artificios, velocidad ni virtuosismo técnico, fue su inventiva, su originalidad y su sello personal lo que lo convirtieron en el mejor para millones. En lo que respecta a los ídolos de Harrison, también escapan a las elecciones obvias que solemos pensar cuando hablamos de héroes de la guitarra como Jimi Hendrix, B.B. King, Eddie Van Halen o Jimmy Page.
En una entrevista recogida por Far Out Magazine, el ex Beatle reveló que uno de sus grandes referentes era el indio Ravi Shankar, algo que tiene total sentido dada la fuerte influencia que tuvo la música india en sus composiciones, desde The Beatles hasta sus álbumes solistas. "Bueno, desde luego no soy un héroe de la guitarra. No pretendo ser el mejor guitarrista. La verdad es que no me importa. Para mí, el mejor guitarrista del mundo no es nada comparado con los músicos que tanto admiro, los Ravi Shankars del mundo", expresó en dicha entrevista.
Y continuó: "Tengo un disco en mi bolso de un indio de 12 años [U. Srinivas] que toca la mandolina eléctrica y que les volaría la cabeza a esos tipos de bandas heavy metal, no hay dudas. No me impresiona escuchar a un tipo tocar esta mierda rápida y ruidosa. Prefiero escuchar a Robert Johnson, Ry Cooder o Segovia. Esos son los guitarristas que me gustan". Así, demostró que sus influencias podían provenir de diversos géneros como el blues, el folk o la música española.
El riff de guitarra insuperable según George Harrison
A diferencia de la narrativa que los medios fabricaron en los 60, los Beatles y los Rolling Stones no vivieron enemistados; incluso, los primeros les regalaron “I Wanna Be Your Man”, uno de los éxitos tempranos de los londinenses.
Entre bastidores había camaradería y admiración mutua. "Creo que es uno de los mejores guitarristas rítmicos del rock ‘n’ roll. No creo que sea muy bueno como guitarrista líder, pero… no puedes vencer el riff de ‘Satisfaction’", dijo Harrison sobre Keith Richards.
Para Harrison, no hacía falta ser un virtuoso para destacar. "Satisfaction" era un riff tan simple como imbatible. El propio Mick Jagger reconocería en 1995 que la canción "transformó a los Rolling Stones en un monstruo global".










