Antes de convertirse en una de las figuras centrales de la historia del punk, Joey Ramone tuvo un momento decisivo que definió su camino artístico. Ese punto, que marcó un antes y un después en su vida, llegó en su adolescencia, cuando presenció un concierto de The Who, el conjunto británico que, según él mismo relató, cambió por completo su forma de entender la música y lo impulsó a subirse a un escenario.
En una entrevista con Entertainment Weekly allá por 1990, el músico habló sobre el estado del rock and roll. “El rock and roll es muy especial para mí. Es mi esencia. Cuando me inicié en él, era más o menos en sus comienzos; los años 60 fueron mi generación. Había muchísimos artistas haciendo cosas muy diversas: un periodo realmente creativo y experimental. Pero para el 69, el rock and roll, en su mayor parte, ya no era igual. [...] Tenías suerte si encontrabas más de seis canciones en un álbum. Y las canciones duraban media hora con solos horribles”.

“Era muy pretencioso y artificial, y ya no emocionaba”, continuó Ramone. “No era fresco. El rock and roll de finales de los 50 y principios de los 60 te entusiasmaba. Te daba nuevas perspectivas y cambiaba tu vida y la forma en que la seguías viviendo. Era toda una contracultura”. Acto seguido, Joey recordó el momento en el que se sintió inspirado a hacer música: al ver a The Who en vivo cuando tenía 16 años.
“Era la primera vez que tocaban en Estados Unidos. Fue un concierto de Murray the K en el teatro RKO de la calle 59 [en Nueva York], con unas 30 bandas, y The Who y Cream se presentaban por primera vez en Estados Unidos. Cream estuvo genial, pero The Who me dejó alucinado. El personaje, la puesta en escena, [Pete] Townshend, Keith Moon... Fue lo mejor que había visto en mi vida. Cuando yo toco, quiero dejar a la gente boquiabierta así”, sentenció.










