De todos los artistas que surgieron en el Reino Unido desde la década de 1970 hasta la actualidad, pocos tienen una trayectoria digna de igualar a la de Elvis Costello. Desde su debut discográfico en 1977 con My Aim Is True hasta sus trabajos más recientes, el cantautor británico exploró géneros como el new wave, el country, el jazz, la música clásica y el pop sin que ninguna de esas etiquetas terminara de definirlo. Sin embargo, hay algo sobre lo que siempre fue muy claro: las limitaciones de su voz.
En una entrevista con la revista Jamming! en 1983, Costello fue directo y sincero al señalar: "Solo tengo la voz con la que nací. Puedo estirarla, empujarla y experimentar con ella, pero solo puedo lograr hasta cierto punto con ella. Hay formas de cantar que me encantaría tener y que no puedo". Aun así, dio a conocer los nombres de los cuatro cantantes que parecen haber contado con un don especial para la materia y a los que siempre intentó emular.
Marvin Gaye, Chet Baker, Frank Sinatra y Stevie Wonder comparten algo que Costello identificó con precisión: "Tener ese tipo de rango dinámico y que todo sea sin esfuerzo". La paradoja es que esa supuesta limitación que Elvis señaló padecer nunca le impidió construir una de las discografías más sólidas del rock inglés. De hecho, aprendió a compensar sus falencias con la precisión a la hora de encarar una pista: "La forma en que puedes mejorar como cantante es simplemente con más cuidado por la canción. Intenta llegar al sentimiento y la voz va a hacer lo que quieres".









