Pocos músicos vivieron el auge de la contracultura con tanta cercanía como Graham Nash. Primero como miembro de The Hollies y luego como parte del trío Crosby, Stills & Nash (y, por supuesto, de su versión en cuarteto junto a Neil Young), el británico fue testigo y protagonista durante los 60 de una revolución cultural que cambió para siempre la forma de entender la música.
Por aquellos años, las canciones dejaron de ser simples melodías con letras banales para convertirse en los manifiestos de una generación que soñaba con romper con el status quo establecido y producir un verdadero cambio en la sociedad.
“Fue un entorno increíble para ser músico”, aseguró Nash sobre esa época, en la cual se dieron a luz algunas de las mejores piezas musicales de todos los tiempos. Desde su privilegiado lugar, Nash elaboró una lista de los cinco discos que, según él, mejor capturan el espíritu de la contracultura.

The Beatles - Revolver (1966)
Revolver (1966) de The Beatles fue el primero de ellos. “Sin ese álbum, muchas de las cosas que vinieron después no habrían existido”, aseguró, dejando en claro la importancia del proyecto.
The Beach Boys - Pet Sounds (1966)
Otro de los álbumes que el británico destacó fue Pet Sounds (1966) de The Beach Boys, una obra que redefinió la producción musical y marcó un antes y un después en el cuarto arte. Nash destacó su “orquestación visionaria” y en especial la canción “God Only Knows”, que considera una de las composiciones más bellas de la historia.
Joni Mitchell - Blue (1971)
Nash también incluyó Blue (1971) de Joni Mitchell, con quien mantuvo una relación amorosa a finales de los 60. “Estar en su presencia era observar a alguien evolucionar en tiempo real”, dijo sobre Mitchell, a la que considera una de las artistas más honestas y transformadoras de su generación.
Simon & Garfunkel - Bookends (1968)
Bookends, el disco de 1968 de Simon & Garfunkel, también fue mencionado por Nash y lo describió como un retrato emocional de su tiempo.
Bob Dylan - The Freewheelin’ Bob Dylan (1963)
The Freewheelin’ Bob Dylan (1963) de Bob Dylan “encendió la chispa” de todo el movimiento. “Dylan no se limitaba a cantar sobre lo que pasaba, sino que preguntaba lo que nadie se animaba a preguntar”, recordó.









