John Frusciante se ha caracterizado por ser una suerte de músico maldito. Si bien forma parte de Red Hot Chili Peppers -una banda signada por el espíritu californiano-, el guitarrista y compositor batalló con la adicción a la heroína en varias oportunidades y sus canciones albergan muchos de los sentimientos relacionados a estas etapas complejas.
A pesar de haber pensado en dejar la guitarra en sus periodos de adicción, la música siempre acompañó a Frusciante. En un ensayo, el músico habló sobre el disco que cambió su vida y dijo: “Unknown Pleasures [de Joy Division] crea un impacto enorme con los medios mínimos; el disco se beneficia de sus defectos. Esto es arte verdadero y una perspectiva invaluable: que el resultado puede ser mucho más grande que la apuesta“.

El debut de la banda comandada por Ian Curtis sería clave para la definición del sonido post-punk. En sus sonoridades y sus letras, este disco tiene un sentimiento de tristeza y oscuridad muy potentes. “Mantuve esto en mente cuando volví a los Chili Peppers y tuve que aprender a tocar la guitarra de nuevo. Unos años después estaba solo de gira e hice una versión de ‘New Dawn Fades’, el corazón de Unknown Pleasures. Fue mi manera de agradecer”, agregó.
En este sentido, Frusciante habló sobre la importancia emocional de la música en su vida: “La música tenía solo importancia pasiva para mí como oyente. En ese momento, tocaba en dos bandas constantemente, y hasta el día de hoy ellos son las únicas constantes en mi vida musical: Depeche Mode y Joy Division. No tanto porque su música oscura se adecuaba muy bien a mi fase, sino por su sentido de la simplicidad”.