Hubo una época en la que Bob Dylan dejó de mirar al rock como algo novedoso y emocional y empezó a verlo como algo mucho más oscuro. A fines de los años 70, en plena conversión al cristianismo evangélico, el músico llegó a señalar a una de las bandas más populares del momento como símbolo de todo aquello que, según su nueva visión espiritual, podía conducir por el camino equivocado. El grupo en cuestión era Kiss.
El episodio ocurrió el 26 de noviembre de 1979, durante un show de Dylan en Tempe, Arizona. En medio de su presentación, una persona del público reclamó a los gritos que tocara "rock and roll", en un momento en el que el artista había reformulado por completo sus presentaciones para concentrarse en material de contenido religioso. La respuesta de Dylan fue contundente: le dijo que, si quería rock, podía ir a ver a Kiss y "rockear hasta el fondo del pozo", una referencia al infierno.
La declaración se produjo durante uno de los períodos más particulares de su carrera. En 1979, Dylan había publicado Slow Train Coming, el disco que hizo explícita su conversión al cristianismo y que inauguró una etapa marcada por letras bíblicas, sermones sobre el escenario y una reconsideración de su repertorio anterior. Incluso algunas de sus canciones anteriores llegaron a ser modificadas durante las presentaciones para incorporar referencias religiosas.

De la fascinación al rechazo
El contraste con Kiss resulta especialmente llamativo porque Dylan no siempre había despreciado al grupo. Años antes había asistido a uno de sus shows en Queens y, según contó posteriormente, quedó fascinado con su maquillaje y su puesta en escena. Dylan habría incorporado incluso parte de esa estética durante la gira Rolling Thunder Revue.
Con su conversión religiosa, sin embargo, aquella fascinación dio paso al rechazo. El exceso y el hedonismo asociados con Kiss pasaron a representar para Dylan una versión del rock alejada de la profundidad espiritual que él buscaba en ese momento. Más que una enemistad personal con sus integrantes, la banda se convirtió circunstancialmente en un símbolo de aquello contra lo que estaba predicando.
La postura del músico tampoco duró para siempre. A comienzos de los años 90, la relación de Dylan con Kiss tomó un rumbo completamente diferente. Gene Simmons se puso en contacto con el entorno de Dylan y ambos terminaron trabajando juntos en una canción. El tema, "Waiting for the Morning Light", fue publicado finalmente en 2004, como parte del álbum solista Asshole de Simmons.









