Dave Grohl siempre fue un baterista antes que cualquier otra cosa. Aunque hoy se lo conoce principalmente como el frontman de Foo Fighters, su reputación se construyó primero detrás de los bombos, platillos y tambores, especialmente por haber sido parte de uno de los discos que marcaron la década de los 90: Nevermind, de Nirvana.
Tras el suicidio de Kurt Cobain, Grohl formó Foo Fighters, pero la realidad pudo haber sido otra. Cuando a mediados de los 90 empezaron a circular rumores de que Led Zeppelin podía volver a reunirse —no solo Robert Plant y Jimmy Page, sino también John Paul Jones—, el oriundo de Warren empezó a sonar como el encargado de reemplazar a John Bonham en la batería. Sin embargo, Dave se sentó a escuchar un disco y se dio cuenta de la realidad.
El álbum elegido fue Houses of the Holy, publicado en 1973. Y lo que escuchó lo dejó sin argumentos para seguir pensando en el tema:
“Hace un tiempo escuché que Led Zeppelin se iba a reunir. No solo Robert Plant y Jimmy Page, sino también John Paul Jones. Tuve este sueño loco desde chico de que iba a tocar la batería para ellos y realmente pensé que podía hacerlo. Sé cada canción de atrás para adelante, de adentro para afuera. Entonces puse Houses of the Holy y me quedé ahí sentado, pensando que no había manera en la Tierra de que pudiera hacerlo. Sería ridículo siquiera intentarlo. Nadie se ha acercado a Bonham en los últimos 25 años”.
A pesar de no poder cumplir su sueño en aquel momento, Grohl no se quedó con las ganas de compartir escenario con sus ídolos, ya que, en 2008, durante un recital de Foo Fighters en el mítico estadio de Wembley, la banda invitó a Page y Jones al escenario para interpretar algunos temas. En aquella ocasión, tocaron “Rock and Roll” y “Ramble On”, con Grohl en la batería durante la primera y en la voz durante la segunda.










