Un ego demasiado grande puede ser un problema habitual para muchos artistas consagrados. Aunque ante el público se muestren muy seguros de sí mismos, numerosas estrellas de rock padecen complejos de inferioridad o celos difíciles de controlar frente a sus colegas. Por eso, a lo largo de la historia del rock surgieron fuertes rivalidades entre los popes de la música, e incluso enfrentamientos que hoy se recuerdan como anécdotas. Una de ellas es la disputa que enfrentó a la banda estadounidense Lynyrd Skynyrd con Mick Jagger.
El grupo liderado por Ronnie Van Zant venía destacándose con fuerza en la escena del género desde fines de los años 60 y, para muchos, era una de las grandes promesas de la época. En una oportunidad fueron convocados por The Who para ser sus teloneros en una gira por Estados Unidos y también tuvieron la chance de abrir para The Rolling Stones en el Festival de Knebworth, en 1976. En esa ocasión, la banda logró deslumbrar al público, aunque para hacerlo debió romper la única regla impuesta por Sus Majestades Satánicas.

La decisión rebelde que enojó a Jagger
Los Stones eran el número principal y habían ordenado que ninguna banda previa utilizara la lengua del escenario, una pasarela que reproduce el logo del grupo. La idea era reservar esa escenografía exclusivamente para su show, pero Van Zant hizo caso omiso y condujo a los guitarristas Allen Collins y Gary Rossington por allí mientras interpretaban el célebre solo de "Free Bird".
Esa decisión derivó en un enfrentamiento con Jagger, pero también en una ovación del público. Así lo recordó el músico en una entrevista: "Mick Jagger estaba furioso. Se quedaron sin aliento al ver lo bien que nos recibió la gente y cómo rompimos su única regla: no salir por la lengua". Detrás de esta anécdota de rivalidad, es posible que se escondiera cierta inseguridad de parte de Jagger, quien temió verse opacado frente a sus colegas rockeros.
Las bandas que no lograron impresionar a Mick Jagger
Jagger ha sido testigo de la transformación del rock a lo largo de las décadas y también formó opiniones sobre bandas como Spandau Ballet y Duran Duran, que dominaron las listas en los años ochenta. En una declaración tan frontal como contundente, disparó contra el conjunto londinense liderado por Tony Hadley y aseguró: “No me gusta Spandau Ballet. No los considero nada nuevo. Quiero decir, eso ya existía hace años. No me dicen nada nuevo”. En cambio, al referirse a Duran Duran, el frontman fue algo más condescendiente y comentó: “No creo que sean buenos, pero creo que Duran Duran ha hecho un par de buenos discos”.










