Steely Dan no era una banda conocida por resolver sus canciones rápidamente en el estudio. Donald Fagen y Walter Becker sometían a sus músicos de sesión a largas jornadas de trabajo en busca de la interpretación exacta. Sin embargo, hubo una excepción: una canción de casi ocho minutos cuya batería quedó prácticamente resuelta desde el primer intento y que, además, conservó un pequeño accidente que terminó convirtiéndose en parte de la grabación.

Se trata de "The Royal Scam", canción que cierra el álbum homónimo de 1976 y una de las piezas más elaboradas de la primera etapa del grupo. A lo largo de sus casi ocho minutos, el tema mezcla armonías de jazz, elementos de blues y estructuras propias del pop con sintetizadores, cambios instrumentales y una extensa participación del saxofonista Wayne Shorter.

El método de trabajo de Fagen y Becker hacía que cada sesión tuviera un nivel de exigencia particular. A diferencia de una banda tradicional, en gran parte, Steely Dan funcionaba como un colectivo de músicos de sesión que iba cambiando según las necesidades de cada canción. La búsqueda estaba puesta en encontrar al intérprete indicado para cada parte y conseguir de él una ejecución que pudiera superar incluso lo que había sido escrito en la partitura.

Steely Dan
Steely Dan.

De solo dos tomas, quedó la primera

"The Royal Scam" no fue una excepción. Antes de que Steve Gadd llegara al estudio, la canción había sido grabada con el reconocido baterista Jim Keltner, quien colaboró con músicos como John Lennon, George Harrison, Eric Clapton, Neil Young y muchos más. Sin embargo, aquella versión no terminó de convencer a Fagen y Becker, por lo que decidieron volver a trabajar sobre la base rítmica.

Gadd apareció entonces con una tarea concreta. Según recordó el guitarrista Steve Lukather en una conversación con Rick Beato, el baterista llegó algo tarde y después de una noche larga. Vio la partitura, contó la canción y comenzó a tocar. "Llegó Gadd, un poco tarde. Llegó medio desganado por la noche anterior. Hizo la cuenta, y esa fue la toma que quedó en el disco", recordó Lukather.

En total, se registraron dos tomas y la primera fue la que terminó en el álbum. El resultado es especialmente llamativo teniendo en cuenta la complejidad de la canción y el nivel de perfeccionismo que caracterizaba a Steely Dan. Gadd sostiene la extensa estructura con precisión y encuentra su espacio incluso durante el intercambio instrumental con el saxo de Wayne Shorter.

Steely Dan
Steely Dan.

El detalle que quedó en la versión final

Pero hay un detalle todavía más particular. Durante uno de los pasajes de batería, Gadd llega a un momento en el que parece quedarse sin espacio para ejecutar el redoble que tenía previsto. En lugar de detener la toma y comenzar nuevamente, hace chocar sus baquetas entre sí antes de continuar con la canción. Ese pequeño sonido quedó registrado en la versión definitiva.

Lejos de arruinar la interpretación, aquel instante terminó funcionando como una transición inesperada dentro de una grabación cuidadosamente construida. Es también uno de esos pequeños registros humanos que sobreviven en una producción marcada por el control y la precisión.

The Royal Scam

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