A fines de los 80, Aerosmith se ponía a trabajar en su noveno disco, Permanent Vacation, después de años complicados: adicciones, el fracaso de Done with Mirrors y la sensación de que la banda había perdido el rumbo. Por eso, incorporaron compositores externos a sus sesiones creativas; entre ellos, Desmond Child, quien ya había escrito temas para Kiss y Bon Jovi. De esa colaboración salió “Angel”, una balada de piano que generó más de una discusión dentro del grupo.
El más crítico con la obra fue el bajista Tom Hamilton. En una entrevista para el documental Behind the Music de VH1, no se guardó nada al comentar: “Creo que ‘Angel’ cruzó el límite. Era demasiado blandengue, demasiado cursi y sensiblera”. Para una banda que había construido su imagen sobre el rock duro y la actitud de los “Bad Boys de Boston”, una balada producida por un compositor ajeno era difícil de justificar. De hecho, el resto de los integrantes tampoco estaba demasiado convencido. Steven Tyler tenía sus dudas sobre si la canción estaba demasiado alejada del sonido que los había hecho famosos, aunque fue el más entusiasmado con el resultado.
Permanent Vacation no era el primer álbum de Aerosmith con baladas, ya que canciones como “Dream On” y “Home Tonight” ya habían mostrado ese costado más suave del grupo. Pero era la primera vez que esa faceta quedaba en manos de alguien externo. El público, en cambio, opinó diferente: “Angel” se convirtió en uno de los mayores éxitos de Aerosmith. Por eso, Hamilton tuvo que retractarse: “Después de que estuvo un tiempo en la calle, tipos con campera de cuero se me acercaban y me decían: ‘Hey, toca ese ‘Angel’, me encanta ese tema’. Así que ahí se cayó mi argumento”.









