En el imaginario popular, “Here Comes the Sun” suele aparecer como una de las canciones más cálidas y optimistas de todo el catálogo de The Beatles. Escrita por George Harrison durante un período especialmente tenso dentro del grupo, la canción terminó convirtiéndose en una de las composiciones más reconocibles de la discografía de los Fab Four, pero detrás de ese resultado hubo un proceso de estudio mucho más complejo de lo que el oyente casual podría imaginar, sobre todo para Ringo Starr.
Durante las sesiones de Abbey Road en 1969, Starr se encontró con un problema a la hora de grabar el tema: no lograba sentirse cómodo tocando la batería. El motivo no tenía que ver ni con la melodía ni con el clima general de la canción, sino con su estructura rítmica. El propio ingeniero de los Beatles, Geoff Emerick, recordó la frustración que Starr sentía al intentar seguir el ritmo de la canción escrita por Harrison a principios de 1969 en la casa de campo de su amigo, el gran Eric Clapton.
En una entrevista con MusicRadar, declaró: “Los rellenos de tom de Ringo realmente le dan vida a la pista, pero curiosamente, odiaba hacerlos porque nunca recordaba lo que hacía de una toma a la siguiente”. Por su parte, Starr dijo: “George había estado en la India otra vez. Y me dijo: 'Tengo este track. Está en compás de 7 ½'. Es decir, era como si me hablara en árabe. No se me ocurre contar hasta siete para el ritmo. Simplemente no es mi cerebro”.
Cabe recordar que esa no fue la única canción que puso de malhumor a Ringo. En su momento, “Maxwell's Silver Hammer” le provocó algo parecido. Escrita por Paul McCartney, la pista resultó ser tan exasperante que Starr terminó despreciándola por completo. Cuando fue el turno del batero de grabar la percusión, fue sometido a múltiples tomas que luego fueron descartadas.









