El Álbum Blanco de The Beatles, publicado el 22 de noviembre de 1968, es uno de los discos más extensos y ambiciosos del cuarteto de Liverpool. Con 30 canciones repartidas en cuatro caras de vinilo, el LP abarca desde el rock más directo hasta las baladas más delicadas. Pero hay un track en particular que genera división hasta el día de hoy: "Revolution 9", el collage sonoro experimental de casi nueve minutos que ocupa el penúltimo lugar del proyecto.
La pieza fue compuesta y ensamblada por John Lennon con la colaboración de Yoko Ono, quien para ese entonces ya era una presencia constante en los estudios Abbey Road. Mientras Paul McCartney, el eterno compañero creativo de John, estaba fuera del país, Lennon y Ono trabajaron durante tres días y tres noches seguidas armando el track a partir de fragmentos de la grabación original de "Revolution", loops de cintas de los archivos de EMI y material tomado de cintas de exámenes de la Real Academia de Música, de donde proviene la conocida frase "Number nine", que se repite a lo largo del tema.

Cuando Macca volvió a Inglaterra y Lennon le mostró el resultado de su trabajo, la tensión fue inmediata. Para John, "Revolution 9" no solo merecía estar en el disco, sino que también quería lanzarla como simple. Por su parte, Paul y el productor George Martin creían que el tema directamente no debía formar parte del álbum. Ninguno de los dos logró convencer al autor de "Imagine", que persistió hasta imponer su postura.
Lejos de ser solo una diferencia creativa, el conflicto también tenía un componente personal. Que Ono hubiera sido la principal colaboradora de Lennon durante la creación del tema, en un período de creciente tensión dentro del grupo, no hacía más fácil la discusión para McCartney. Finalmente, "Revolution 9" terminó formando parte del Álbum Blanco y es la pieza más larga y más divisiva del catálogo de los Beatles.










