Dentro de la discografía de Arcade Fire, hay pocas canciones que reflejen tan claramente su proceso creativo como “No Cars Go”, uno de los siete tracks que aparecieron en el homónimo EP debut del conjunto canadiense. Tras ver la luz a mediados del 2003, la pista atravesó un largo camino de transformación que llevó varios años, pasando de ser una idea incipiente a una pieza central en la identidad musical de los de Montreal.
En primera instancia, “No Cars Go” llegó a oídos de propios y extraños en una versión mucho más rudimentaria y cercana al sonido lo-fi. Sin embargo, la banda comandada por Win Butler y Régine Chassagne nunca la consideró completamente terminada, sino que con el paso del tiempo siguieron construyendo sobre la base que ya tenían establecida.
Con algunos años más de experiencia y con su debut discográfico ya superado, Arcade Fire retomó su obra, cuando ya contaban con mayores recursos y una visión artística más definida. El resultado fue la inclusión del tema en su segundo trabajo de estudio, Neon Bible (2007), donde “No Cars Go” fue completamente regrabada y expandida, con arreglos más ambiciosos y una producción mucho más elaborada.
Durante una entrevista con Popmatters, el baterista Jeremy Gara habló sobre la decisión de darle una vuelta de rosca a la canción y comentó: “Teníamos un nuevo estudio y todo este equipo nuevo, así que necesitábamos empezar con algo que nos resultara fácil de tocar para poder acostumbrarnos a todo lo demás”.
Así fue cómo el grupo puso manos a la obra y modificó su track: “'No Cars Go' había cambiado mucho durante la gira con respecto a cómo la grabamos originalmente”. Acto seguido, y con una brutal sinceridad, Gara explicó con franqueza: “La versión del EP está bien, pero es un desastre, y la versión con la que habíamos estado de gira era mucho más una canción de rock pura y dura”.










