Mucho antes de los escenarios, el torso desnudo y la furia de The Stooges, hubo una canción que marcó para siempre a Iggy Pop. Apenas unos minutos de guitarra distorsionada fueron suficientes para hacerle sentir que las reglas podían romperse y que el rock podía ser más amenazante de lo que la radio estadounidense acostumbraba a mostrar. Años después, el propio músico describiría aquel descubrimiento como el momento en que uno podía convertirse en "un monstruo".

La canción en cuestión era "You Really Got Me", de The Kinks, publicada en agosto de 1964. Escrita por Ray Davies y construida alrededor de uno de los riffs más reconocibles de la década, la pieza alcanzó el primer puesto de las listas británicas y ayudó a consolidar al grupo como parte de la llamada invasión británica. Su sonido también terminaría siendo señalado como un antecedente directo del garage rock, el hard rock y, posteriormente, el punk.

The Kinks
The Kinks.

Para Iggy, sin embargo, su importancia fue mucho más personal. Según recordó el cantante, escuchar aquel tema suponía una ruptura con buena parte de lo que dominaba la música popular estadounidense de entonces. "Sonaba como la vida en la Era Industrial", explicó antes de señalar que transmitía una sensación de peligro y libertad frente a las convenciones familiares y culturales de la época. "Eras libre del blues, eras libre de Perry Como, eras libre de mamá y papá, eras peligroso. Te convertías en un monstruo".

Una parte esencial de esa sensación provenía de la guitarra de Dave Davies. El músico consiguió el sonido distorsionado de la canción dañando a propósito el altavoz de un pequeño amplificador Elpico y conectándolo posteriormente a un Vox AC30. Es por eso que "You Really Got Me" mostró que esa agresividad podía convivir con una canción pop de apenas unos minutos y llegar al centro mismo de la cultura popular.

The Kinks - You Really Got Me (Official Audio)
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