En una carrera atravesada por años de reinvención, Mick Jagger y Keith Richards nunca buscaron la validación de sus colegas. El historial del dúo al frente de The Rolling Stones está marcado por una tendencia a la crítica antes que al elogio, incluso hacia nombres de peso dentro de la industria. Sin embargo, hay una excepción que atraviesa toda la historia del grupo: Bob Dylan.
El vínculo de Jagger con Dylan se remonta a los primeros años de ambos. Cuando el músico estadounidense todavía orbitaba la escena folk, el cantante británico ya lo escuchaba con atención. En declaraciones a The Guardian, Jagger recordó haber puesto sus discos en la casa de sus padres, destacando la forma en que Dylan moldeaba cada frase.
"Ya era muy importante y sus letras eran precisas. La interpretación no son solo las palabras, sino la acentuación, los climas y los giros que le imprime", dijo el músico. Una sensibilidad que, a priori, parecía distante de la identidad más cruda y eléctrica de los Stones, pero que terminó calando hondo en su ADN.

La canción que puede escuchar una y otra vez
Ese interés inicial se transformó en devoción con el paso del tiempo, especialmente a partir de una canción: "Desolation Row", incluida en el disco Highway 61 Revisited (1965). Para Jagger, la pieza representa una forma de composición superlativa, donde la narrativa y la imaginería surrealista invitan a una reconstrucción constante por parte del oyente.
"No es una calle real", explicó en alguna oportunidad, “así que cada uno crea su propia fantasía”. Esa capacidad de cambiar con cada escucha es, para Jagger, una marca de grandeza. Décadas después de su lanzamiento, en 2021, seguía sosteniendo que es una canción a la que se puede "volver una y otra vez y seguir encontrando algo maravilloso y nuevo”.
Más allá de la letra, el cantante británico también subraya la calidez musical del tema, en particular la línea de guitarra de Charlie McCoy. "Musicalmente, la embellece. Me encantan esas hermosas líneas de guitarra medio españolas del sesionista Charlie McCoy. En realidad es una canción muy bella, que no debería funcionar con esas imágenes, pero lo hace", concluyó.
La admiración es, en gran medida, recíproca, aunque con breves excepciones. Dylan supo cuestionar la interpretación de Jagger, sugiriendo que ciertos gestos no eran necesarios en el escenario. Aun así, el respeto entre ambos persiste, incluso hoy, como un diálogo entre dos figuras que moldearon la música popular del siglo XX.









