A lo largo de más de dos décadas, Queens of the Stone Age construyó una carrera contundente y en constante mutación. Liderada por Josh Homme tras la disolución de Kyuss, la banda se convirtió en estandarte del desert rock, pero nunca se limitó a esa etiqueta. Entre cambios de formación, colaboraciones estelares y giros estéticos, el grupo logró sostener una identidad reconocible y, al mismo tiempo, expandir sus límites.
Su trayectoria se caracteriza por sucesivos ciclos de reinvención, con discos que consolidan un sonido potente y compacto, junto a otros que exploran texturas y arreglos más complejos, además de un constante flujo de colaboraciones. Esa tensión entre una identidad definida y el impulso experimental ha sido, desde sus comienzos, su marca distintiva, y explica tanto las adhesiones como las críticas.
A continuación, seleccionamos los cinco mejores discos de la banda.
5. Lullabies to Paralyze (2005)
Lullabies to Paralyze marcó una etapa de transición para Queens of the Stone Age. Se trató del primer álbum tras la salida del bajista Nick Oliveri, figura clave en la etapa anterior del grupo. La nueva formación incorporó al baterista Joey Castillo y al guitarrista Troy Van Leeuwen, mientras que Josh Homme y Mark Lanegan permanecieron como únicos miembros del disco previo.
Este trabajo profundizó una atmósfera más oscura y menos expansiva que su antecesor, Songs for the Deaf (2002). Aunque parte de la crítica señaló la ausencia del impulso que habían aportado Oliveri y Dave Grohl, el disco fue bien recibido y dejó clásicos como "Little Sister", "In My Head" y "Burn the Witch".
4. Era Vulgaris (2007)
Era Vulgaris es su quinto álbum de estudio, publicado por Interscope Records, sello con el que la banda cerró su vínculo discográfico. En términos conceptuales, el álbum dejó atrás la épica desértica de Songs for the Deaf para inspirarse en la experiencia de Homme en Hollywood. El título juega con la idea de una "era vulgar", definición que el propio músico adoptó con ironía.
Musicalmente, se aleja del tono más orgánico de Lullabies to Paralyze y apuesta por guitarras más crudas, texturas electrónicas y un enfoque creativo más áspero. Los singles "Sick, Sick, Sick", "3’s & 7’s" y "Make It wit Chu" fueron los cortes de difusión, acompañados por una campaña gráfica protagonizada por los personajes animados "Bulby" y "Stumpy", que marcaron un giro estético pronunciado.
3. …Like Clockwork (2013)
El sexto trabajo de estudio y uno de los más personales. Autoproducido por la propia banda, el álbum inauguró una nueva etapa y supuso la primera participación plena del bajista Michael Shuman y del guitarrista y teclista Dean Fertita en el estudio, incorporados años antes como miembros de gira. También abrió la trilogía editada a través del sello Matador, completada posteriormente con Villains (2017) e In Times New Roman... (2023).
El origen de este LP estuvo marcado por un periodo convulso para la banda. En 2011, Josh Homme fue hospitalizado durante trece días y luego permaneció postrado en cama por cuatro meses, a raíz de complicaciones derivadas de una operación en una de sus rodillas. Durante la grabación, además, se produjo la salida del baterista Joey Castillo. Dave Grohl volvió a ocupar la batería en buena parte del repertorio, acompañado por una amplia nómina de colaboradores como Trent Reznor, Alex Turner, Mark Lanegan, Elton John y Nick Oliveri, este último en coros. El resultado fue un trabajo más oscuro y reflexivo, pero con la misma densidad eléctrica característica del grupo.
2. Rated R (2000)
Rated R supuso el primer gran punto de inflexión en la carrera de QOTSA. Grabado entre finales de 1999 y comienzos de 2000 en los estudios Sound City, California —espacio ya familiar para Homme desde años en Kyuss—, el disco contó con incorporación oficial del bajista Nick Oliveri, quien asumió un papel central como coautor junto a Homme.
Con este segundo larga duración, la banda alcanzó la proyección internacional. El álbum obtuvo el disco de platino en el Reino Unido y su primer single, "The Lost Art of Keeping a Secret", consolidó su presencia en varias radios alternativas de la época. La crítica especializada respaldó el lanzamiento y reconoció la consolidación de un sonido distintivo, que combinaba riffs pesados con una apertura poco habitual en el stoner rock del momento.
1. Songs for the Deaf (2002)
Su obra consagratoria. Songs for the Deaf consolidó a Queens of the Stone Age como una de las bandas fundamentales centrales del rock de comienzos de siglo. Concebido como un álbum conceptual que simula un viaje por el desierto desde Los Ángeles hasta Joshua Tree, esta obra presenta una temática de radio, con emisoras y locutores ficticios que enlazan las canciones.
El disco marcó la incorporación de Dave Grohl en la batería, en una etapa de tensiones internas en Foo Fighters. Su participación resultó decisiva para la contundencia sonora del LP. Fue, además, la última grabación con Nick Oliveri como integrante estable y la última en la que convivieron tres vocalistas —Josh Homme, el susodicho Oliveri y Mark Lanegan— tanto en estudio como en directo.
Impulsado por sencillos como "No One Knows", "Go with the Flow" y "First It Giveth", Songs for the Deaf tuvo una recepción inmejorable y fue un éxito en ventas. Además, la crítica fue ampliamente favorable: se situó entre los discos mejor valorados del 2002 y al día de hoy es considerada la obra más influyente del grupo.














