Bruce Springsteen nunca ocultó la enorme influencia que tuvieron las bandas británicas en su formación como músico. Desde sus primeros años tocando en pequeños escenarios hasta convertirse en una de las figuras más importantes del rock norteamericano de las últimas décadas, The Boss afirmó que la Invasión Británica era una referencia clave para entender qué hacía grande a una banda.
Dentro de ese universo, un grupo en particular ocupa un lugar especial para él: The Rolling Stones. Para Springsteen, Mick Jagger y compañía no solo representaban la esencia más pura del rock and roll, sino que también encarnaban algo más específico. Tal es así que, en su autobiografía, llegó a describirlos con una frase que resume perfectamente su admiración: “Son la mejor banda de garage del mundo entero”.
A pesar de que Sus Majestades Satánicas supieron alcanzar un éxito global masivo, su colega del otro lado del Atlántico siempre vio en ellos un espíritu idéntico al de las bandas de garage: músicos que, más allá de la técnica o la sofisticación, construyeron su identidad a partir de la energía, la actitud y la química entre sus integrantes.

¿Un cancionero subestimado?
Como si fuera poco, Springsteen se animó a definir a los Stones como un conjunto que tiene uno de los repertorios musicales más “subestimados” de todos los tiempos. "Esta es la última de las bandas de rock and roll. Combina eso con el cancionero más subestimado de la historia del rock, y los Stones siempre se han destacado por encima de su competencia. Todavía lo hacen", aseguró.
Además, Bruce comentó que una de las canciones del grupo inglés se encontraba entre esas pocas que cambiaron su vida. El track en cuestión es el cover de “It’s All Over Now” que “ocupó un lugar especial para mí porque cuando me echaron de mi primera banda, esa noche fui a casa. Estaba enojado y dije: 'Está bien, voy a ser guitarrista principal' y, por alguna razón, ese solo me pareció algo que podría manejar", sentenció.









