Dentro del catálogo de Led Zeppelin hay discos que definen épocas y otros que las trascienden. Physical Graffiti (1975) pertenece a esta última categoría. Según el propio Jimmy Page, este doble álbum no solo representó el punto más alto de la creatividad de la banda, sino que también marcó un hito en su independencia artística.
La historia del cuarteto británico suele contarse en bloques de cuatro álbumes iniciales que sentaron las bases de su sonido. Desde el blues electrificado de su debut hasta la diversidad de Led Zeppelin IV, el grupo pasó de ser una revelación a consolidarse entre los grandes. Sin embargo, fue en los dos discos siguientes donde su exploración musical alcanzó nuevas alturas.

Houses of the Holy mostró un Zeppelin más audaz, experimentando con el funk, el reggae y la psicodelia. En su momento, el disco desconcertó a algunos seguidores, pero el paso del tiempo y la llegada de Physical Graffiti demostraron que no era un desvío sino una evolución natural. Mientras Houses abría puertas, Physical Graffiti se encargó de atravesarlas con una determinación absoluta.
En una entrevista con The Independent, Page explicó la importancia de este álbum:
“Physical Graffiti fue el primer disco que publicamos bajo nuestro propio sello. Teníamos material guardado desde el cuarto álbum que debía ver la luz y este fue el momento indicado para hacerlo. Otras bandas ya habían lanzado discos dobles, pero yo quería hacer uno que capturara todo lo que éramos capaces de hacer. Desde la sutileza de las piezas de guitarra hasta la densidad de ‘In the Light’ y la intensidad de ‘In My Time of Dying’. Cada canción tiene su propia identidad”.