Neil Young siempre fue un artista que siguió su propia brújula, sin importar lo que el público o la industria esperaran de él. Esa característica, que Graham Nash definió como su conexión con "la musa" de su música, es también la que lo llevó a admirar profundamente a otro peso pesado de la música popular como Bob Dylan, otro artista que nunca se preocupó por las expectativas ajenas y construyó su carrera en sus propios términos.
De toda la discografía de Dylan, hay una canción que Young siempre identificó como la definitiva: "Like a Rolling Stone", publicada como sencillo en julio de 1965 e incluida poco después en el álbum Highway 61 Revisited. Para el oriundo de Toronto, reúne las dos cualidades que más admira en un artista: la fuerza de la letra y la manera en que es interpretada. "Like a Rolling Stone" tiene, según su criterio, algunas de las mejores letras que Dylan escribió en su vida, pero también una interpretación vocal digna de los libros de historia.
Young explicó su parecer a partir de una imagen muy concreta: el recuerdo de alguien que pasó a su lado en un auto con la canción a todo volumen. "Estaba poniendo 'Like a Rolling Stone' y cantando a todo pulmón", contó. "Y puedo escuchar la voz de Bob. Esto es Bob, esta es la esencia, ¿sabes? De su sentimiento y de todo lo que estaba transmitiendo en esa canción. Y pensé: 'Wow, eso es tan poderoso'. No puedes conservar eso; viene y se va. No puedes esforzarte por ser eso, no hay manera de que sea tuyo".










