A lo largo de su carrera, Patti Smith trabajó con algunos de los músicos más importantes de la historia del rock. Para su álbum debut, Horses, utilizó el mismo estudio donde Jimi Hendrix había estado construyendo su propio espacio antes de morir, compartió escenarios con Lou Reed y Robert Mapplethorpe, y fue una figura central del underground neoyorquino de los 70. Sin embargo, cuando le tocó hablar de las voces que más le llegaban al corazón, mencionó a una artista en particular: Amy Winehouse.
Cuando la cantante londinense murió en julio de 2011, a los 27 años, Smith sintió la necesidad de hacer algo. Por eso acudió a su bajista, Tony Shanahan, quien por ese entonces se encontraba trabajando en una pieza musical que tenía el mismo espíritu que un poema que ella acababa de escribir. De ahí salió "This Is the Girl", un sentido homenaje de Smith a su colega.
En una entrevista con Billboard, explicó por qué Winehouse le importaba tanto:
“Pensé que era extremadamente talentosa. Amé su voz. Pensé que era una voz muy importante, muy auténtica. Le escribí un pequeño poema cuando falleció, y casualmente mi bajista compuso una pequeña pieza musical que expresaba el mismo sentimiento. Así que la convertimos en una canción, justo al final del disco. Fue un regalo inesperado que simplemente surgió”.
La admiración nació de la capacidad de Amy de transmitir una emoción sin filtros. Para alguien como Smith, que cimentó su propia obra sobre la autenticidad y la honestidad, ella era exactamente el tipo de artista que merecía más respeto del que el mundo le había dado durante su corta pero intensa carrera.










