A lo largo de la historia del rock, muchos músicos asociados a sonidos pesados o experimentales expresaron su gusto por el pop comercial. Tal es así que incluso en algunas oportunidades expresaron públicamente la eficacia y la sofisticación que puede esconderse detrás de una canción del rubro. Pete Townshend no fue la excepción. El guitarrista sorprendió a propios y extraños al destacar un hit popular de los setenta como la mejor pista del género jamás escrita.
La revelación llegó a través de su hija, Emma Townshend, quien recordó que durante mediados de los años setenta el hogar familiar estaba lleno de discos de pop, algo totalmente impensado si se tiene en cuenta la reputación del violero de The Who. Según relató la escritora y periodista, en 1975 “la casa estaba llena del sonido de ABBA” y su padre insistía en que la canción “SOS” era “la mejor canción pop jamás escrita”.
Aunque Townshend rara vez expresó públicamente un fanatismo por el grupo sueco, su entusiasmo en el ámbito privado dejaba ver una admiración genuina por la creación del conjunto conformado por Benny Andersson, Agnetha Fältskog, Anni-Frid Lyngstad y Björn Ulvaeus.
La sofisticación detrás de un hit

Emma recordó que su padre solía intelectualizar el atractivo de “SOS”: "Tiene todos esos elementos del folk sueco que conectan con cualquier esencia musical que tengamos", explicaba. El single fue lanzado el 3 de junio de 1975 como parte del álbum ABBA, editado ese mismo año, y consolidó el perfil internacional del cuarteto.
Si bien Townshend tiene una fuerte atracción por las creaciones de artistas de la talla de Rickie Lee Jones, Tom Waits, Talking Heads, Joni Mitchell, Ray Charles y Randy Newman, no asombra tanto su admiración por ABBA cuando se tiene en cuenta su gran amor por la música en general, algo que también destacó Emma en sus declaraciones.
"Volvió de Tower Records con 11 cajas de discos", recordó sobre la etapa pop de su padre. “En las cajas había nada menos que tres copias de Off the Wall (1979), el primer álbum en solitario de Michael Jackson. “¿Por qué compraste tres?”, le preguntó. “¡Porque era buenísimo! No dejaba de pensar que tenía que asegurarme de conseguir una copia… si agarro más de una, puedo regalársela a alguien”, respondió el guitarrista.
En definitiva, incluso uno de los arquitectos del rock más influyente del siglo XX supo reconocer que, cuando una canción pop está perfectamente construida, puede alcanzar un nivel de excelencia que trasciende cualquier etiqueta.









