Libros
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02/02/2022

“El mar interior”, de Matías Capelli

Fragilidad y cotidianeidad en esta novela ganadora del primer premio del Fondo Nacional de las Artes 2019.

Hay lecturas que prometen a lo largo de sus páginas grandes eventos, y otras que, en su complicidad minimalista, llevan al lector a un lugar común de hechos cotidianos. En esta novela de Matías Capelli conocemos a Milton, un periodista argentino viviendo en Ámsterdam con su novia (una música becada en un renombrado conservatorio). “Con una buena indemnización, desempleado, una profesión en vías de extinción y un pasaporte europeo”, el protagonista nos lleva a su búsqueda laboral en un país que no conoce y con un idioma que no habla: “Al no entenderlos, los miro como si fueran otro tipo de seres, bichos de este clima y territorio, los miro como un etnógrafo sudaca a una tribu de rubios altos y prósperos”.

Su rutina personal repleta de hechos algo solitarios y aislados, nos muestran sutilmente la alienación que vive Milton en esta etapa de su vida. Sin trabajo, sin lugar propio, lejos de sus amigos o contactos, la columna vertebral de su vida consistirá en adentrarse en el desafío de no sentirse un extranjero en un lugar lejano mientras escribe. ¿Es posible crear un hogar estando lejos? ¿Armar una rutina hasta sentirla propia si no nos pertenece?

Pareciera que se van hilando íntimamente dos historias: por un lado, su obsesión con las tareas domésticas, sus paseos por la ciudad, sus tardes de natación y observación, y una historia paralela: los contornos que la dibujan. Esos contornos que quedan a la luz bajo tres accidentes viales que se producen a lo largo de la novela: contornos geográficos, fronteras personales, su intimidad, sus prejuicios, y la búsqueda de su identidad a través de su interior. En esta suerte de bitácora va tomando forma por debajo, y muy lentamente, la búsqueda de un lugar propio.

Después de todo, la verdadera trama será asomarnos a leer lo que hay debajo de la historia cotidiana, de lo no dicho. Es revelador leer cómo Capelli, con sus dotes cronistas, nos lleva a fluir en las aguas de la ciudad que lo rodea y presiona a la vez. El relato que decanta en El mar interior es la apología a lo tácito, la complejización de todo lo que nos lleva a sentir en el transcurso de sus 190 páginas con inteligencia y liberación.


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