Hace pocos días, más exactamente el 25 de diciembre, Néstor Perlongher hubiese cumplido años. Siempre que revisito alguien que se fue que no está o que murió pienso en lo que hubiese dicho hoy:

En la 9 de julio, sobre Corrientes, en Constitución y en Retiro, también en el conurbano, y en el interior de esa inmensidad que es la provincia de Buenos Aires, hay cadáveres. En La Pampa, en esa extensión inmensa y maldita para el gaucho, en el Litoral, en la Mesopotamia, sobre Cuyo y en la región central, hay cadáveres. En la Patagonia, sí, en la Patagonia, aunque usted no lo crea, hay cadáveres.

Ahora sí, un fragmento «Cadáveres«, de Néstor Perlongher.

Cadáveres / Néstor Perlongher

Bajo las matas
En los pajonales
Sobre los puentes
En los canales
Hay Cadáveres

En la trilla de un tren que nunca se detiene
En la estela de un barco que naufraga
En una olilla, que se desvanece
En los muelles los apeaderos los trampolines los malecones
Hay Cadáveres

En las redes de los pescadores
En el tropiezo de los cangrejales
En la del pelo que se toma
Con un prendedorcito descolgado
Hay Cadáveres

En lo preciso de esta ausencia
En lo que raya esa palabra
En su divina presencia
Comandante, en su raya
Hay Cadáveres

En las mangas acaloradas de la mujer del pasaporte que se arroja
por la ventana del barquillo con un bebito a cuestas
En el barquillero que se obliga a hacer garrapiñada
En el garrapiñiero que se empana
En la pana, en la paja, ahí
Hay Cadáveres

Precisamente ahí, y en esa richa
de la que deshilacha, y
en ese soslayo de la que no conviene que se diga, y
en el desdén de la que no se diga que no piensa, acaso
en la que no se dice que se sepa…
Hay Cadáveres

Empero, en la lingüita de ese zapato que se lía disimuladamente, al
espejuelo, en la
correíta de esa hebilla que se corre, sin querer, en el techo, patas
arriba de ese monedero que se deshincha, como un buhón, y, sin
embargo, en esa c… que, cómo se escribía? c. .. de qué?, mas, Con
Todo
Sobretodo
Hay Cadáveres