¿Qué es una red? Una malla, retiene, atrapa. Pero a su vez es flexible, cambia de forma, deja libre. Hace libre. En la red hay puntos y líneas, cada punto es particular y se une a otro. Todos juntos forman otra cosa, por el simple hecho de darse la mano. La unión hace que la red cambie de aspecto, conecte, mute.

En la red, cada punto que se liga a otro tiene su propio color y cada línea que se une a otra agrega un matiz y toda la trama vibra con la fuerza del conjunto. Otros colores para nosotras (Ediciones Continente, 2018) es una antología de poesía contemporánea argentina escrita por mujeres. El nombre del libro es esa luz que titila multicolor en el poema de Natalia Leiderman y que se anuncia también por todas: “abro el espectro, imagino/otros sueños posibles/para nosotras:/violeta/naranja/azul eléctrico”. Para pintar colores nuevos hay que dejar que el tejido se corrompa y apreciar así el color de cada lana.

Otros colores para nosotras es un libro urgente, necesario. En este contexto es importante dar lugar a voces de mujeres y disidencias, cada vez más. Que se multipliquen, que proliferen. Que se expanda la red.

Las compiladoras –Bárbara Alí y Roxana Molinelli, también poetas- no definieron deliberadamente una temática para la antología, sino que crearon las condiciones para el aquelarre: al elegir trece autoras, dicen, eligen un número mágico, un conjuro, la posibilidad de un exorcismo colectivo. “Las vi hermanadas,/bendecidas./Conjuraban el futuro/gestaban las batallas venideras”, escribe Flor Codagnone. Sin embargo, por efecto deliberado o no, hay una constante que se mantiene a lo largo de la antología: el cuerpo.

El cuerpo femenino, sus partes, el cuerpo colectivo. Todo junto, todas juntas. El cuerpo que se transforma en los poemas de Jimena Arnolfi, el cuerpo que guarda amor en Valeria Cervero, el cuerpo que late en Flor Codagnone, el cuerpo como fundamento de existencia en Malén Denis, el cuerpo que marca el paso del tiempo en Valeria De Vito, el cuerpo como territorio en Romina Dziovenas, el cuerpo que se desdobla en Paula Giglio, el cuerpo que da identidad en Tamara Grosso, el cuerpo que se despedaza en Natalia Leiderman, el cuerpo intervenido en Verónica Pérez Arango, el cuerpo deseante en Luciana Reif, el cuerpo animal en Juana Roggero, el cuerpo inflamable en Micaela Szyniak.
“Los hombres jamás hablan/sobre sus cuerpos”. Malén Denis es categórica. ¿De qué hablan las mujeres? La lectura dispara preguntas. Un libro que es un dispositivo de preguntas sobre el presente: ¿qué es ser mujer? ¿Qué es ser mujer, lesbiana, madre, qué es tener el cuerpo roto, desbandado, hoy?

La poesía puede ayudar a reconstruir, decir, responder. Quizás haya que empezar por el cuerpo. Volver. El cuerpo es más que lo físico, es el inicio de la pulsión poética. Dicen que la poesía no es tal si no pasa por ahí, su lugar de nacimiento, territorio de tránsito obligado. La poesía no es tal si no siente su vibración, su tacto, su particularidad. Y es la palabra la que tiene la posibilidad de sanar esos cuerpos, el íntimo y el político. Y a partir de allí, la invención. Otras sensibilidades, nuevos colores que habrá que pintar, un espectro que se amplía. Una antología de mujeres que actualizan su pasado, se anclan en el presente y escriben lo que vendrá. Lo dicen. Son trece. Somos todas.

Otros colores para nosotras (Poesía contemporánea de mujeres argentinas)

Jimena Arnolfi, Valeria Cervero, Flor Codagnone, Malén Denis, Valeria De Vito, Romina Dziovenas, Paula Giglio, Tamara Grosso, Natalia Leiderman, Verónica Pérez Arango, Luciana Reif, Juana Roggero, Micaela Szyniak.
Compiladoras: Bárbara Alí y Roxana Molinelli
Ediciones Continente