2018 fue el año del trap. A fuerza de hits aplastantes, el género se consolidó como la fuerza más imponente de la industria musical nacional. Hace tres años no existía y ahora es un fenómeno de multitudes: suena en todos lados, agota Luna Parks, sus videos acumulan millones de visitas y Tinelli aprendió a decir “skere”. De 0 a mil en un segundo, la ambición del trap arrancó y superó a la de cualquier otro género. Nació de artistas independientes y la autogestión, para crecer a una altura que el indie jamás podría haber soñado.

¿Pero qué hay más allá del trap como fenómeno? ¿Qué se hace con un fenómeno además de intentar explicar sus números? La clave del trap está más allá de sus inicios en El Quinto Escalón, sus influencias reggaetoneras o la fórmula beat + autotune. En sus mejores momentos, el trap argentino crece cuando se arranca las etiquetas que le pongan y esquiva ser reducido a una fórmula o a una sola actitud. Su sonido musicaliza las noches de una generación ambivalente, ahogada en la ansiedad post-internet y el materialismo influencer, de tatuajes barriales y Adidas de canje.

A continuación van cinco momentos que materializaron esta sed de devorarse el mundo, y marcaron un antes y un después en el año del trap.

#ModoDiablo: La crew con hashtag

En la cima del Olimpo trapero se encuentran sus dioses: Duki, Ysy A y Neo Pistéa. La crew #ModoDiablo inauguró el año con “Quavo” y sus integrantes siguieron con dos temas que terminaron de construir el imaginario trapero: Neo Pistéa con “Messi” y Duki con “Ferrari”. El sonido de esa triada de hits formó el grado cero del trap argentino, con fuertes hooks en auto-tune y beats agresivos producidos por el colectivo NEUEN. Pero son los versos de estos temas los que consolidaron el lenguaje del trap argentino y la ambición de llegar a ser como sus ídolos, sea con el estilo de Migos, el talento de Lío o el sueño de la infancia de tener una Ferrari.

Mueva Records: La fábrica de hits

“Loca”, la colaboración entre Khea, Cazzu y Duki producida por Omar Varela, fue uno de los primeros hits del trap argentino cuando salió en 2017. Fue el tema que puso a Duki y la crew de Mueva Records en boca de todos, impulsado por su remix con un verso de Bad Bunny. Desde entonces, Varela y su sello continuó su racha con “Otra botella” de Neo Pistéa con Khea y el remix de “Mi cubana” de Eladio Carrión con Khea, Ecko y Cazzu. Hay algo indudablemente hitero en el estilo de producción de Mueva Records, y esto hace que la búsqueda de los artistas del sello tienda a encerrarse dentro de los parámetros del género. Esto deriva, en el peor de los casos, en temas como “Rebota” de Ecko. Pero en los principales aciertos aparecen temas más sólidos como “Besame” de Bhavi y Seven Kayne, o “Como le digo” de Khea, tracks que funcionan por la unión entre su productor y sus MCs.

El indie y el trap en equipo

Cuando apareció #ModoDiablo y Mueva, ya había artistas locales haciendo trap. Durante 2017, el productor 0-600 del sello I Need Sponsors, empezó a colaborar con Neo Pistéa y produjo el EP Oro y perfume, y los singles “Medusa” y “Tumbando el club”. Este año las colaboraciones siguieron y, además de producir “Messi”, 0-600 produjo un track para Ysy A: “Casi un G”. Fue este tema el que mostró una versatilidad inédita en el género, con el flow mandibulero de Ysy A como protagonista sobre una base de electrónica pastillera. A “Casi un G” le siguió “Vamo a darle”, producido por Orodembow, también de I Need Sponsors y mejor conocido como parte de Coral Casino. Este track continuó la experimentación de Ysy A con la electrónica, y su base es lo menos parecido a un beat de trap que se va a encontrar en el género. Orodembow incluso se anima a samplear una lectura de Cortázar en yuxtaposición con las vocales viscerales de Ysy A. Todo esto crea un sentido de urgencia palpable, obligando a prestar atención a lo que está sucediendo en el trap argentino y a escuchar el hito de una escena en plena ebullición.

El primer LP en un género de singles

Hace años que el contexto de la industria musical está atravesado por las plataformas de streaming. Spotify (y en menor grado Apple Music, Tidal, Soundcloud, Deezer) cambió las formas en que se produce y se escucha música, al favorecer el formato de playlists de singles y dejar de lado al álbum de larga duración. La génesis y el éxito del trap es parte de esta coyuntura: ni Cazzu, Ecko, Khea o Duki sacaron un LP ni parecen tener planes de hacerlo en el futuro cercano. Sin embargo Ysy A fue el primero en animarse con Antezana 247, un disco de 10 canciones que retrata las vivencias de #ModoDiablo en su mansión/estudio de Villa Crespo, lleno de colaboraciones de la crew y audios de WhatsApp. El LP fue producido por NEUEN y presenta a un Ysy menos interesado en experimentar como en los singles previos pero igual de imponente y enfocado. Antezana 247 es un disco sólido de trap y si se mantiene dentro del molde es para presentar a su MC en un territorio que conoce mejor que nadie. Al debut discográfico de Ysy le siguieron Yisus de Mike Southside producido por 0-600, y 542 de C.R.O.

Skere is dead

En octubre Duki anunció a través de su Instagram la muerte del skere. El comunicado oficial apareció en una semana en que el skere estaba en boca de toda la televisión y la farándula nacional, desde Anamá Ferreira hasta Felipe Solá. La causa de muerte entonces fue el cringe de la viralización. El mainstream más superficial se apropió de la palabra y la estética trapera para vaciarlas de contenido y sacarles toda su originalidad. Y el trap lo soltó: en la story Duki dice que #ModoDiablo va a dejar de usarlo pero que todo el mundo lo puede seguir haciendo. El camino del skere debería ser el de todos los estereotipos impuestos al trap argentino. Cada vez que la crítica o el mainstream intente reducir al género a una suma de sus elementos, el trap debe soltarlos y seguir hacia adelante. Si algo aprendió el trap argentino este año es que solo puede superar al fenómeno si se anima a romper sus propias reglas.

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Foto principal: Gody Mex.