discos 90

20. Björk – Post

1995 – One Little Indian / Elektra

Bjork - Post

Mientras que las canciones de Debut fueron escritas antes de mudarse a Londres, Björk escribió las de Post luego de radicarse en dicha ciudad y según planteó ella misma, Post fue un mensaje a Islandia de cómo estaba yendo su nueva vida. Para este disco Björk se independiza un poco del dance que había liderado en su trabajo anterior y se sumerge en un eclecticismo musical que salta del jazz del cover de «It’s Oh So Quiet» hasta lo industrial en «Enjoy» y «Army of Me» pasando por el trip hop de «Possibly Maybe«, el ambient de «Headphones» y hasta tiene la osadía de fusionar la electrónica con ritmos latinos en «I Miss You«. Para abaratar costos, algunas de las partes vocales del disco fueron grabadas en las Bahamas y según cuenta la leyenda, a la hora de grabar las voces Björk llevó el micrófono hasta una playa y cantó frente al mar. Daniela Álvarez

19. Pulp – Different Class

1995 – Island

Pulp - Different Class

Different Class tiene todo lo que está bien: algunos hits, temas bailables y un par de canciones con cierto contenido emotivo. A pesar de que fue el quinto disco de estudio de Pulp, fue el más exitoso en la carrera de la banda y con el que se consagraron musicalmente en tierras inglesas para luego llegar a unos cuantos países más. Temas como «Mis-Shapes«, «Disco 2000» y «Common People» son los preferidos para animar una fiesta, mientras que «I Spy» o «Underwear» muestran la faceta más sensual de Jarvis Cocker. La parte trasera del booklet de la edición física reza «We don’t want no trouble, we just want the right to be different. That’s all.» Y sí, nadie negaría que la banda de Sheffield fue distinta y le dio una vuelta de tuerca al britpop de principio de los noventas. Florencia Garrido

18. Björk – Homogenic

1997 – One Little Indian

Bjork - Homogenic

El lanzamiento de Homogenic en 1997 fue un gran quiebre en la carrera de Björk Guðmundsdóttir de la idiosincrasia pop y la esquizofrenia estilística de sus tempranos trabajos Debut y Post. Para su tercer disco de estudio, la bailarina en la oscuridad se armó de un equipo de productores audaces (entre ellos su subsiguiente colaborador habitual Mark Bell) y se lanzó de lleno a la electrónica, terminando de coronarse como una verdadera innovadora musical que sólo redefiniría el medio. La producción, por su parte, coquetea con el trip-hop a medida que pinta paisajes auditivos pristinos y fríos, tiñendo con un dejo de futurismo a toda la experiencia. El resultado final, aptamente titulado, es un álbum de una cohesión inmaculada, donde se yuxtaponen beats electrónicos descomunales con cuerdas bellas y épicas arregladas por la misma Björk, quien demuestra ser capaz de pasar imperceptiblemente del susurro más risueño al grito más gutural. Es que Homogenic es un disco cuya eterna tensión subyacente, siempre amenazando con erupcionar, se debe a todas las dicotomías dialécticas que lo atraviesan: su paleta sónica tan glacial como volcánica, su instrumentación tan moderna como clásica, su profundidad tan cerebral como emocional. Temáticamente, el LP detalla la ruptura de una relación mientras simultáneamente como una oda a la Islandia natal de cantante. El primer single, la hermosa «Jóga«, es un tributo tanto a la mejor amiga como al hogar de Björk, si es que esos conceptos difieren en primer lugar. Con «Hunter«, «Bachelorette» y «Pluto» llegan los momentos más confrontativos y desavergonzadamente melodramáticos, pero quizás el highlight de todo Homogenic sea «Unravel«: una balada sobre amores deshechos tan bonita y emotiva que podría ser la mejor canción de todo el repertorio de la artista. Éste es un álbum que por siempre definirá a su década, pero únicamente porque resultó nacer en ese contexto. Homogenic es una obra única, atemporal y trascendental, que no parece pertenecer a ninguna época ni tampoco siquiera a este universo: es el equivalente musical a un viaje por el espacio y un cenit tanto para Björk como para los ’90. Es un clásico absoluto y una de las mejores escuchas que uno podría tener jamás. Bartolomé Armentano

17. El Otro Yo – Abrecaminos

1999 – Besótico Records

El Otro Yo - Abrecaminos

Abrecaminos es fundamental en la carrera de El Otro Yo. El álbum no solo tuvo gran aceptación entre sus adeptos, sino que también llegó a oídos nuevos, abriendo un sendero distinto en su carrera y en las bandas de rock alternativo que vinieron posteriormente. El disco está atravesado por cierta afectación adolescente, que indudablemente marcó a más de una generación con los épicos “10.000.000”, “Filadelfia”, “No Me Importa Morir”, “La Ola”, “Melodías Vibradoras”, “El Destino”, “Mañana de Otoño”, la dulce y oscura “Violet; y el tema que se convertiría en el himno del rock alternativo: “La Música”. Santiago Scauso

16. Pavement – Crooked Rain, Crooked Rain

1994 – Matador

Pavement - Crooked Rain, Crooked Rain

Es verdad, en casi todos los charts de los ’90 se suele colocar al Slanted & Enchanted de Pavement entre los mejores de la época. Su crudez, su sentido del noise, la falta de bajo y la precariedad del sonido fueron un pilar del movimiento lo-fi. Todo eso es cierto, sin embargo se olvidan de Crooked Rain, Crooked Rain, el disco que encuentra a la banda en su mejor momento. Ya completamente formados, tal vez ya no tan experimentales pero con una idea muy clara: Hacer grandes canciones. Es que en resumidas cuentas eso es lo que Crooked Rain, Crooked Rain es: Una muestra de por qué Pavement es considerada una de las bandas más influyentes de su generación en la escena alternativa. Una gran capacidad compositiva, letras crípticas –es verdad- pero increíblemente conmovedoras. Comenzando con un combo de cuatro canciones pop irresistibles como «Silence Kid«, «Elevate Me Later«, «Stop Breathin» y «Cut Your Hair» hasta la balada más bardera de la historia «Range Life» o la entrañable «Gold Soundz«. Mucha gente no entiende el culto que se le hace a Pavement desde la escena independiente. Probablemente esa gente nunca escuchó éste disco. Háganlo. Si el mundo estuvo a punto de ser de Pavement fue gracias a éste disco. Aunque a ellos –como luego mostrarían- no les interesaba en absoluto esto. Ernesto Pasarisa

15. Nine Inch Nails – The Downward Spiral

1994 – Nothing / Interscope

Nine Inch Nails - The Downward Spiral

«No sabía lo que realmente quería respecto al sonido» aseguró Trent Reznor en referencia a The Downward Spiral. Si bien al principio el músico dudaba de cómo debía sonar el disco, sabía que iba a ser diferente a sus trabajos anteriores (Pretty Hate Machine y el EP Broken) y expresó su deseo de realizar algo más moderado y sobrio. Grabado en la casa donde Sharon Tate fue asesinada por el clan Manson en los años ’60, Spiral resultó ser un disco equilibrado por, obviamente, una cuota de corrosión industrial («Mr. Self Destruct«), paisajes melódicos como los de «Hurt» y «A Warm Place» y otros inspirados en Low, el disco de Bowie. The Downward Spiral no sólo se convirtió en el disco más exitoso en la carrera de Reznor sino que también lo consagró como un artista complejo y sofisticado a la hora de crear música y dejó en evidencia su maestría para fusionar sonidos. Daniela Álvarez

14. Hole – Live Through This

1994 – DGC / City Slang

Hole / Live Through This

Para Live Through This, el álbum revelación de Hole, la banda se desprendió del sonido furioso y las raíces noise que los caracterizó desde el comienzo de su carrera y sobre todo a su primer disco, Pretty on the Inside, e intencionalmente se acercaron al pop y sacaron a relucir su lado melódico que, según Courtney Love y el guitarrista Eric Erlandson, querían pulir desde hacía tiempo.
«Softer, Softest«, «Asking for It» y los ya clásicos «Doll Parts» y «Miss World» son los ejemplos más evidentes de que se puede ser melódico y punk al mismo tiempo; de todos modos el disco tiene sus lados más pesados en canciones como «Gutless«, «Plump«, «Violet«, «She Walks on Me» y en el cover de los Young Marble Giants, «Credit in the Straight World«. La edición del disco se dio en el medio de dos sucesos trágicos en la vida de Love: la aparición del cuerpo de Kurt Cobain y la muerte por sobredosis de la bajista del grupo, Kristen Pfaff. «Quiero ser la chica con el pedazo más grande de torta» canta Courtney y en Live Through This logra serlo. Daniela Álvarez

13. Yo La Tengo – I Can Hear the Heart Beating as One

1997 – Matador

Yo La Tengo - I Can Hear the Heart Beating as One

¿Existirá una canción más Hermosa que “Autumn Sweater”? ¿Seré alguna vez más feliz que escuchando “Sugarcube”? ¿Necesito algo más en la vida que “1 PM Again”? ¿Por qué no puedo dejar de reproducir este disco? Son todos cuestionamientos propios a alguien que se haya dejado llevar por I Can Hear the Heart Beating as One. Todos ellos sabrán, la veneración es algo inevitable. El octavo disco del trío de New Jersey es una fuerte síntesis de lo mejor de su repertorio, un lugar donde el contacto entre la intensa excitación y el conmovedor enternecimiento encuentra sus condiciones de realización idóneas. Su eclecticismo brinda esa devoción inescapable. La sentida satisfacción detrás de cada una de sus producciones invita a la entrega absoluta. Agustina Checa

12. The Smashing Pumpkins – Mellon Collie and the Infinite Sadness

1995 – Virgin

The Smashing Pumpkins - Mellon Collie and the Infinite Sadness

En el puesto 12 del ranking nos topamos con un disco largo que contiene canciones bien distintas entre sí, bellísimos arreglos de piano, guitarras rabiosas e instrumentos de cuerdas: Mellon Collie & The Infinite Sadness fue el tercer disco de estudio de los Smashing Pumpkins y (para quien les escribe) el mejor de toda la carrera de la banda. Este álbum fue lanzado el 24 de octubre de 1995 a través Virgin Records y está dividido en dos partes tituladas Dawn to Dusk y Twilight to Starlight. Con temas llenos de angustia adolescente, vacío y desesperación como «Here’s no Why«, «Bodies» o «Tales of a Scorched Earth«, Corgan y compañía crearon una obra maestra que fue una pieza fundamental para la música de la década de los 90 y que todos deberían tener la chance de escuchar. Florencia Garrido

11. The Magnetic Fields – 69 Love Songs

1999 – Merge

The Magnetic Fields - 69 Love Songs
Entre tanta rabia adolescente, gente deprimida y chicos lindos consiguiendo chicas lindas a base de canciones bailables, ¿dónde había quedado el romance? Stephen Merritt fue el salvador de la década y compuso 69 canciones que exploran todos los estadíos de ese sentimiento tan extraño que es el amor. La idea se le vino a la mente un día cuando estaba en un piano bar gay, solo, y recordó algo que había leído más temprano, una crítica de Virgil Thompson sobre el libro de 114 canciones que hizo Charles Ives, editado en 1992. Pensó que tal vez podía hacer algo parecido, pero distinto. «¿Qué puedo hacer yo que nadie más sea capaz?», se preguntó, y se respondió: «Bueno, sé hacer bonitas canciones de amor. Nadie está escribiendo canciones de amor modernas». Pensó en hacer 100, sólo porque es un número grandilocuente. Pero fue con 69 porque 100, a una razón de 2 minutos cada una, sería un montón de tiempo. De todos modos, terminó siendo una obra que está repartida en 3 discos y que por unos minutos no llega a las 3 horas. La obra de Merritt es poesía pura y sus compañeros de banda lo acompañaron exquisitamente. Canciones como «Come Back From San Francisco«, «The Things We Did And Didn’t Do» o «No One Will Ever Love You» reclaman a esa persona que a uno lo completa. La urgencia de «Reno Dakota» y la impresionante «Grand Canyon» catapultaron a Merritt como uno de los letristas más importantes de la década (y quizás de los que hoy estén vivos), parte de una santístima trinidad que podría completarse con Morrissey y Stuart Murdoch. Y a 69 Love Songs como uno de los mejores discos que uno pueda escuchar alguna vez. Rodrigo Piedra