discos 90

10. Red Hot Chili Peppers – Californication

1999 – Warner Bros.

Red Hot Chili Peppers - Californication

Casi al final de los ‘90 aparece un disco que marcaría la historia de la banda californiana y llenaría de energía la adolescencia de muchos de nosotros. El regreso de John Frusciante a la banda con su eterna y vanguardista guitarra y sus conmovedoras voces, nuevos descubrimientos musicales y un puñado de videos inolvidables. Californication parece estar dividido en dos: contener esa energía desorbitante en las primeras siete canciones, de niños jugueteando y saltando por ahí (un poquito influenciados por las drogas y ese clima de libertad); es imposible no sentir la electricidad en el cuerpo con canciones como “Around the World” o “Get on Top“. Luego parece deslizarse hacia un clima más erótico o pornográfico, por momentos en canciones como “Savior” o “Emit Remmus“. Julieta Aiello

09. Suárez – Excursiones

1999 – FAN Discos

Suarez - Excursiones

Hacia el final de la década, la banda argentina Suárez publicó el que sería su último disco de larga duración. El sucesor de Galope (1996) nos muestra a una banda mucho más accesible y pop, desde el primer acorde de “Río Paraná” hasta el final con “¿Alguna vez viste?“, sin olvidar la mágica “Excursiones” (¿podría olvidarse una canción así?). Las 13 canciones de Excursiones fueron producidas por Gonzalo Córdoba (guitarrista del grupo) y el álbum fue editado primero en España mediante el sello Bailanta Records (una asociación entre los creadores de la revista Zona de obras y el sello Subterfuge), lo que les aseguró las correspondientes presentaciones por la madre patria. Es curioso que las mezclas que circulan en España y en Europa sean distintas, con matrices diferentes. Sin embargo, no podemos negar que la poesía de Rosario Bléfari habla por sí sola un lenguaje universal. Luego llegaría el EP despedida, 29:09:00, del otro lado del Y2K. Rodrigo Piedra

08. Belle and Sebastian – If You’re Feeling Sinister

1996 – Matador Records

Belle and Sebastian - If You’re Feeling Sinister

Antes de que Tumblr hiciera del culto a lo vintage algo frecuente, Belle and Sebastian era en 1996, con el lanzamiento de If You’re Feeling Sinister, un secreto atesorado por unos pocos. “Nobody writes them like they used to, so it may as well be me”, fue la misión que asumió el líder Stuart Murdoch en esa canción perfecta que tituló “Get Me Away from Here I’m Dying“. Y a lo largo de todo su catálogo, pero particularmente en esta colección de composiciones, el septeto de Escocia reivindicó desvergonzadamente el romanticismo, amamantándose de influencias tales como las propuestas independientes de los 80’s y el folk-pop de los 60’s. El segundo disco de los oriundos de Glasgow es delicado, acogedor, musicalmente maravilloso: los arreglos ornamentan temas sencillos y los hacen mutar a himnos mediante crescendos y el ingreso progresivo de una rica instrumentación. Pero por más melódicamente hermoso que sea If You’re Feeling Sinister, su magia reside en la poesía de sus palabras. Como letrista, Murdoch es tan afilado como Morrissey, Dylan o Fiona Apple; y a través de su prosa literaria, pinta retratos empáticos sobre adolescentes ansiosos, introspectivos y melancólicos que buscan refugio de su cotidianidad y sus desamores en libros. If You’re Feeling Sinister es el apogeo del twee, y el acompañamiento perfecto para tardes lluviosas de otoño. Bartolomé Armentano

07. Nirvana – In Utero

1993 – DGC

Nirvana - In Utero

Luego del enorme éxito de Nevermind, difícil era superar semejante revolución. De todos modos, Nirvana vuelve a sorprender desde un lugar más consagrado y con el permiso que eso otorga para experimentar con diferentes aspectos musicales. Si bien sigue la línea de Nevermind, In Utero presenta innovaciones y ya no se inclinan tanto por las melodías tradicionales sino que es más ruidoso y áspero. Canciones como “Heart-Shaped Box” y “All Apologies” contienen la veta melancólica y otras como “Scentless Apprentice“, “Milk It” y “Very Ape” reavivan el poder grunge. Julieta Aiello

06. Beck – Odelay

1996 – DGC / Bong Load Custom

Beck - Odelay

Ya lo decía Beck en la primera línea de “Loser“: “In the time of chimpanzees I was a Monkey”. Si bien había alcanzado popularidad con Mellow Gold (1994), por aquel momento se encontraba poco sincronizado con la creación de sus contemporáneos y era a su vez un artista inquieto, en búsqueda de la libertad y el juego con los sonidos. Poco le obsesionaba demostrar su talento en la escena norteamericana, que entonces ya empezaba a disputarse entre rockeros y reyes del rap como Tupac, que fallecería el mismo año en que Odelay sería publicado. De cualquier manera, de las propuestas con las que guardaba cierta afinidad podemos destacar a los Beastie Boys, Beck finalmente se decidió a trabajar con el mismo productor de ellos (Mario Caldato) en la producción de este álbum, logrando una heterogeneidad que permite que se incluyan samples que usan desde fragmentos de canciones de los MC5 hasta melodías de Franz Schubert. Lejos de carecer de guitarras rockeras, en este disco la distorsión es utilizada como un elemento más en aquella amalgama que nos presenta una oda a lo frenético. No obstante, tal libertad en el sonido de sus canciones, no convierte a esta en una producción anárquica y dispar, sino que, meritoriamente, encuentra en medio del caos un sonido característico, una identidad divertida y entrañable. Dicho todo lo anterior, y además de su capacidad para fabricar hits sin problemas (“Devil’s Haircut“, “Where It’s At“, y “The New Pollution“), con este álbum Beck se termina de revelar ante el mundo como un artista sensible a los cambios en la composición social de su país, retratando de cerca el legado afro y latino en Estados Unidos. De hecho -y a manera de dato curioso-, cabe mencionar que el nombre escogido para el disco era “Órale”, en honor a México, pero debió cambiarse a causa de un inconveniente en el proceso de impresión de las tapas. Unos años después, para compensar, vendría Guero. Laura Camargo

05. Sonic Youth – Dirty

1992 – DGC

Sonic Youth - Dirty

Grabado en las calles de Nueva York y con Butch Vig como productor, allá por mediados de 1992 aparecía el séptimo álbum de Sonic Youth. Este disco llevó a la banda a acercarse al mainstream gracias a sus canciones más pulidas y menos experimentales a diferencia de trabajos anteriores como EVOL o Bad Moon Rising. En cuanto a las composiciones líricas, podemos encontrar desde guiños a Marilyn Monroe hasta una supuesta historia en la que un empleado de la discográfica Geffen acosa a una secretaria, pasando por una dedicatoria a una ciudad en Carolina del Norte y una pequeña despedida al fallecido Joe Cole, amigo de Gordon y Moore. Con muy buenas críticas de los medios de la época, entre los temas de Dirty es practicamente imposible elegir uno solo como preferido ya que de todos se rescata la energía, la frescura y la perfecta disonancia del grupo. Florencia Garrido

04. Blur – Parklife

1994 – Food

Blur - Parklife

Con un arte de tapa protagonizado por un par de galgos que corren apurados, compitiendo entre sí por el primer lugar, tal y como lo dicta la tradición inglesa; este disco bien podría ser designado como el súmmum de la Cool Britania, incluso por encima del aclamado Definitely Maybe, con el cual debutaron ese mismo año los hermanos Gallagher. A través de sus composiciones, y luego de sus dogmas ambientalistas previamente presentados en Modern Life Is Rubbish (1993), Damon se consagra como agudo observador del acontecer diario, aventurándose no solo a criticar a la sociedad de su país sino también la estadounidense de manera bastante directa en canciones como “Magic America“. El disco se encuentra además permeado por obras literarias como London Fields, novela de Martin Amis, otro enfant terrible de la tierra regida por Isabel II. Parklife, más que un típico disco de rock, resulta ser un híbrido por instantes cercano a un pop que oscila entre lo bailable y eufórico (“Girls & Boys” y “Parklife“) y lo rebelde (“Bank Holiday“), en el cual es posible fácilmente encontrar una medida dosis de humor satírico deslizándose entre cada estrofa. De cualquier forma, no deja de tratarse de un álbum esencialmente británico, fiel retrato de aquella década, irremediablemente infeccioso y disfrutable. Laura Camargo

03. My Bloody Valentine – Loveless

1991 – Creation

My Bloody Valentine - Loveless

Loveless impacta, todavía, siempre, sin importar cuántas veces se lo haya escuchado. Cada vez que brota de un parlante, la obra de Kevin Shields demuestra por qué es uno de los discos primordiales del rock. Todo suena nuevo cada vez, ajeno, como ninguna otra cosa, en un universo diferente al de la infinidad de bandas que intentaron replicarlos. Las innovaciones en la guitarra, el uso de la distorsión, las voces sumergidas en océanos de sonidos, todo puesto en función de canciones perfectamente (des)estructuradas, con melodías geniales e intrigantes. Lo que sucede durante esos cuarenta y ocho minutos, no se puede descifrar con solo buscar en las influencias de la banda o su contexto. No alcanza mencionar los puntos de contacto con el noise de Sonic Youth o Dinosaur Jr., o las raíces en la experimentación pop de The Jesus & Mary Chain o los ambientes sonoros de Cocteau Twins; en Loveless hay un salto cualitativo, hay otra cosa inexplicable, más cercana a lo mágico. Es un momento irreproducible, que llevó a la propia banda a pasar 22 años hasta poder atreverse a decir algo a continuación, que fuese digno de desarmar el silencio maravillado en el que uno queda sumido, luego de ser atravesado por semejante prodigio. Mariano Rosales

02. Nirvana – Nevermind

1991 – DGC

Nirvana - Nevermind

Hablar de los ’90 es hablar de Nirvana y por ende, de Nevermind: uno de los discos más vendidos y más rupturistas de la historia de la música. Luego de su primer disco Bleach, Nirvana salta a un éxito desorbitante casi sin quererlo. El disco que define el grunge y define a una generación contiene un grito de rebeldía eterno y vigente hasta el día de hoy. La gran juventud que quedó intacta en Kurt Cobain por su temprana muerte es uno de los componentes más atractivos de este disco, junto con la furia y el enojo hacia un mundo poco acogedor. “Smells Like Teen Spirit“, “Come As You Are“, “In Bloom” y “Something In The Way” son algunas de las canciones más inmortalizadas de este disco. Julieta Aiello