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18/03/2022

Crítica de Porno Y Helado: Formemos una banda de rock and roll

Martín Piroyansky salta a las ligas mayores con una serie producida por Amazon Prime Video y se despacha con un arsenal de chistes, ideas visuales y situaciones disparatadas en una comedia afilada sobre la amistad.

Todos los viernes a la noche, Pablo (Martín Piroyansky) lleva helado y Ramón (Ignacio Saralegui) pone porno en la tele de su casa. Juntos llevan a cabo ese ritual nocturno que los define con facilidad ya en la primera escena: solitarios, con dificultades para socializar y bastante inocentes, ya que miran porno como podrían estar mirando cualquier otra cosa. En definitiva, un par de losers que muy pronto se harán querer. Porno Y Helado es una comedia de enredos con algo de buddy movie –subgénero que retrata la amistad entre varones- pero desplegada en una temporada de ocho episodios de media hora.

En una de esas citas se corta la luz en lo de Ramón y no les queda otra que salir. Terminan en el bar de enfrente, un antro de encanto decadente donde empinan el codo los taxistas de la zona. Y allí conocen a Ceci (Sofía Morandi), una chica con problemas de dinero y habilidad para la mentira, que con uno de sus engaños arrastrará a los amigos a una vida nueva. Torpe y accidentada, pero mucho más excitante.

Martín Piroyansky en Porno y helado – Foto: Prime Video

Para impresionar a un músico -ex compañero de Pablo que con los años pasó del bullying a la popularidad- Ceci se presenta como la manager de la banda que los chicos no tienen. A Pablo, que es como un hijo del Juan Carlos Pelotudo de Capusotto, le gusta la idea de tocar para conquistar mujeres, y Ramón, que es de lo más dócil, se deja llevar por los deseos de su amigo. Con el correr de los capítulos, una serie de eventos y casualidades imposibles hará avanzar a los tumbos la carrera de Los Débiles Mentales, como ha sido bautizada la banda de dos tipos que en su vida tocaron un instrumento.

En calidad de showrunner, director, coguionista y protagonista, Piroyansky decide tirar toda la carne al asador en Porno Y Helado, su proyecto más ambicioso hasta la fecha. Más de veinte años de experiencia –comenzó como actor apenas siendo un niño en Magazine For Fai, a mediados de los noventa- parecen resumirse aquí elevando su carrera a otro nivel, y no solo en términos artísticos, también de exposición y llegada: de proyectos independientes en cine y televisión a gestar una producción para una plataforma de streaming como Amazon Prime Video hay un salto importante.

Esta primera temporada desborda por todos lados y en el buen sentido, como si Piroyansky finalmente se hubiese dado el lujo, contando con un presupuesto más holgado, de hacer realidad la infinidad de chistes y ocurrencias que pasan por su mente. Basta un solo ejemplo para ilustrar el nivel de absurdo y cierta sensación consagratoria con respecto a su carrera: que una estrella de la talla de Susana Giménez vuelva a la actuación bajo sus órdenes en un papel secundario a partir del capítulo 6 -la serie va encontrando su tono a medida que avanza- es tan brillante como bizarro. La actriz interpreta a Roxana, la sensual esposa de un político importante con un serio fetiche por las cadenas de venta de materiales de construcción y artículos para el hogar, que se excita con tarugos, taladros y demás herramientas. El personaje es básicamente un gag, y usar a la mayor diva del país como un chiste andante, por más sólido que sea, requiere de una osadía pocas veces vista.

Que Giménez aparezca con ese nivel de caricaturización genera la sensación de que todo puede pasar en Porno Y Helado, y así es y esa es su mayor virtud. El volumen de chistes y situaciones inauditas e incómodas se multiplica con excelente timing en subtramas que involucra desde una secta de taxistas, un músico pedante que es una especie de Fito Páez obsesionado con animales –Fabio Posca en un personaje genial- y una campaña para presidente de un senador transformista, hasta cuestiones más mundanas de la juventud actual como gastadas a las tendencias hipsters, la aceptación social, las dificultades de la independencia económica, el éxito personal, las relaciones familiares y, sobre todo, la amistad.

Porno Y Helado debuta con una primera temporada auspiciosa que la ubica como un exponente local de la nueva comedia norteamericana, dándole un necesario aire fresco al panorama televisivo del país en un momento difícil para la industria. El final quedó abierto para una segunda entrega. Ojalá así sea porque parece que para Piroyansky y su creatividad sin límites esto recién empieza.

Porno Y Helado está disponible en Amazon Prime Video.