El pasado viernes 31 de agosto la artista Déborah de Robertis irrumpió en medio de un acto religioso en la gruta de las apariciones en Francia. Durante la celebración de una procesión, ella se paró desnuda, cubierta solo con un velo azul y con ambas manos unidas en señal de rezo frente a la virgen y ante la mirada atónita de decenas de fieles.

Tal gesto no pasó desapercibido en absoluto, de hecho en razón de su presencia, varios de los asistentes intentaron cubrirla y dieron aviso al staff del lugar para que la mujer franco-luxemburguesa de 34 años fuese sacada de esa locación.

Pese a que su actuar al parecer ofendió a buena parte de los feligreses, De Robertis dejó claro que la intención de su performance era la de honrar al cuerpo femenino con un texto que publicó en su cuenta de Twitter y que cita un pasaje bíblico, concretamente unos versos del evangelio según San Lucas:

“El origen de la vida”
Hermoso vientre que te ha usado.
Hermoso sexo que te dio a luz.
Hermoso pecho que amamantó.

Sobre su puesta en escena, esto comentó públicamente el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes el domingo pasado:

“El sábado 1 de septiembre descubrimos que se trató de un acto premeditado, vinculado a una supuesta intención artística”.

Más adelante, calificaron esa acción como:

“Un acto de exhibicionismo que impactó a los fieles presentes en la Gruta en ese momento”.

Asimismo, esgrimieron que con él se evidenció un gran irrespeto de la libertad de culto y pidieron disculpas a las personas que debieron ver a De Robertis sin nada de ropa en aquel lugar.

Tras este episodio, Déborah fue detenida por la policía y se sabe que comparecerá ante un tribunal en mayo de 2019 acusada de exhibición sexual. Aquella información fue detallada por fiscal de Tarbes, Pierre Aurignac, a través de la emisora Europe 1.

Pero no es la primera vez que esta artista será procesada por un caso como este, dado que en 2017 también fue denunciada por exhibicionismo luego de hacer algo similar y aparecer “como Dios la trajo al mundo” en el Museo del Louvre en París. Por entonces el juez que revisó su causa la exoneró al considerar que lo suyo fue una protesta artística que buscaba hacernos reflexionar sobre el papel femenino en la historia del arte.

En unos meses sabremos si una vez más la justicia francesa entenderá el espíritu de sus acciones o será castigada por su performance.